Los 10 puntos que explican el conflicto en Siria

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Nota de Investigación

Primera Parte

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La cruenta crisis en Siria, que se desató en 2011 y se agravó con la expansión del Estado Islámico, ha estado desde el principio en el centro de atención de la comunidad internacional. A su vez, el comienzo del operativo aéreo ruso contra el grupo terrorista, ha dado aún mayor relieve a este conflicto que, no obstante, aún genera numerosas preguntas acerca de su origen, su naturaleza y sus actores principales.

Causas históricas                                                                                                 Analizando las circunstancias que condicionaron el comienzo del conflicto, los analistas suelen señalar que uno de los factores fue la creación artificial del país después de la Primera Guerra Mundial, cuando los musulmanes sunitas eran la mayoría absoluta de la población, frente a los alawitas, los chiitas, los kurdos, los drusos y los cristianos. No obstante, a lo largo del siglo XX, el país permaneció unido gracias al entusiasmo patriótico relacionado con la lucha por la independencia de Francia y, a continuación, la idea del panarabismo.                                                                                                  Chiitas y sunitas, las dos ramas principales del islam, han jugado un papel importante en los numerosos conflictos de la región de Oriente Medio a lo largo de la historia. La confrontación entre ambas, que se remonta a la división producida en el siglo VII d.C. en el seno de la religión islámica, tampoco ha podido evitarse en Siria.

Otros analistas señalan que Siria se encuentra en un “cruce de civilizaciones”, en donde tradicionalmente se han enfrentado los intereses de Occidente y Oriente, y en donde la intersección de las principales rutas comerciales, generó la penetración de diferentes culturas y religiones, lo cual también obstaculizó la formación de una identidad nacional.

Causas socio económicas                                                                                         Asimismo, los especialistas señalan que un papel crucial en la instigación de la crisis Siria, la jugó la prolongada sequía que sufrió el país desde 2007 hasta 2010, y sus devastadoras consecuencias económicas.                                                                   La gran escala del impacto, se debió principalmente al hecho de que, antes de la guerra, la agricultura suponía un 40% del PIB nacional y albergaba al 30% de la mano de obra. Al mismo tiempo, a partir de los años 50 Siria experimentó un rápido crecimiento demográfico y pasó de tener cuatro millones a los 22 millones de habitantes. Una gran parte de la población, estaba compuesta por jóvenes entre 15 y 24 años, y el nivel de desempleo dentro de este grupo era particularmente alto.

Contexto regional                                                                                                     En relación a la crisis en Siria, tampoco se puede olvidar que forma parte de la región de Oriente Medio, que, a su vez, no es solo una de las más importantes desde el punto de vista geopolítico, sino también, una de las más complicadas.

El origen y la escalada del conflicto                                                                         El inicio de la crisis se remonta a las protestas antigubernamentales de marzo de 2011, que rápidamente se intensificaron hasta convertirse en una violenta guerra civil que, para junio de 2013 ya se había cobrado más de 90.000 vidas, según cálculos de la ONU. En 2015, el número de víctimas mortales ya superaba las 250.000.                     La guerra también ha causado una grave crisis humanitaria. El número de personas que necesitan ayuda alcanza las 12,2 millones, y 4,1 millones han abandonado el país. Además, otros 7,6 millones de habitantes son desplazados internos por la violencia.       Después del inicio de la crisis, la oposición al Gobierno de Bashar al Assad evolucionó de tal manera que, al cabo de unos años, el sector predominante llegó a ser el grupo terrorista Estado Islámico, que había nacido de Al Qaeda, tras el inicio de la invasión de Irak por parte de EE.UU. en 2003. Esta organización consiguió apoderarse de un vasto territorio en el norte y el este del país, así como en Siria. No obstante, en febrero de 2014, tras varios meses de confrontación, el EI perdió el apoyo del líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahirí.                                                                                                       A medida que el grupo cobró fuerza, aumentó la violencia de sus métodos y el alcance de sus masacres. Al mismo tiempo, otros grupos radicales, principalmente de Asia, Oriente Medio y África, empezaron a jurar lealtad al EI, entre ellos el nigeriano Boko Haram, uno de los grupos terroristas más violentos.                                                               

Coalición internacional liderada por EE.UU.                                             

La campaña militar de la coalición internacional liderada por EE.UU. contra las posiciones del Estado Islámico comenzó, el 8 de agosto de 2014. Desde ese día, ha llevado a cabo miles de bombarderos contra las zonas controladas por los extremistas en Irak y también ha realizado ofensivas en Siria. No obstante, muchos críticos le han acusado de poca eficacia y de causar bajas entre los civiles durante los bombardeos.                                                                                                               Nosotros (EE.UU.), no hemos hecho absolutamente nada (…) Hemos bombardeado, pero sin ningún resultado. El EI sigue siendo fuerte, incluso mucho más que antes”, denunció el coronel retirado del Ejército estadounidense y analista militar, Jack Jacobs. “Admitámoslo: la coalición americana ha estado en Siria durante un año y ha llevado a cabo alrededor de 7.000 ataques aéreos, según distintos medios. Sin embargo, el EI sigue allí y tomó la antigua ciudad de Palmira, protegida por Unesco, así que este esfuerzo no es eficaz”, aseguró el representante de Rusia en la ONU, Vitali Churkin.

Operativo ruso en Siria                                                                                             Moscú reiteró en numerosas ocasiones que seguirá suministrando equipamiento militar a Siria para ayudarle a afrontar la amenaza terrorista. No obstante, el Ministerio de Exteriores de Rusia destacó que “estamos tratando de evitar una catástrofe total en la región” y que el objetivo principal de Moscú no es apoyar al presidente Bashar al Assad, sino ayudar a Siria en su lucha contra el Estado Islámico y las organizaciones terroristas, “que ya representan una amenaza para toda la región y también para la seguridad nacional de Rusia”, expresó la portavoz oficial del Ministerio ruso de Relaciones Exteriores, María Zajárova.

Asimismo, Rusia ha llamado a los miembros de la coalición internacional contra el EI a empezar a colaborar con el Gobierno del país porque “la fuerza terrestre más eficiente y potente para la lucha contra el EI es el Ejército sirio” y para “evitar incidentes”, declaró el canciller ruso, Serguéi Lavrov. En otra ocasión, el ministro de Exteriores señaló que el hecho de que EE.UU. estime que el apoyo a Al Assad refuerza al EI “es una lógica tergiversada y un gran error” mientras que, durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente ruso, Vladímir Putin, insistió en que “sería un profundo error negarse a cooperar con las autoridades sirias”.                         El 20 de septiembre, Rusia inició una operación aérea contra las posiciones del Estado Islámico en Siria, después de que el Gobierno de Damasco solicitara ayuda militar a Moscú. “El único modo de combatir a los terroristas es actuar con antelación y eliminarlos de los territorios ocupados”, aseveró Putin durante una reunión con miembros de su Gobierno. Por su parte, el primer ministro de Rusia, Dmitri Medvédev, recordó que “estamos protegiendo al pueblo ruso de la amenaza terrorista, porque es mejor hacerlo en el extranjero que luchar dentro de tu país”.

“El objetivo del apoyo [ruso] a la ofensiva del Ejército sirio también es preservar la integridad territorial de ese país”, comunicó Vladímir Putin a su homólogo francés, François Hollande, durante una reunión en París.                                                     Putin  afirmó que Rusia está dispuesta a coordinar la información y a seguir buscando una solución al conflicto sirio en colaboración con todas las partes interesadas. Además, el mandatario subrayó que la operación se desarrolla de acuerdo con los fundamentos del Derecho internacional y a instancia de las autoridades sirias.                                   Con el objetivo de coordinar la lucha conjunta contra el EI, Rusia, Irán, Irak y Siria crearon un centro de información en Bagdad. Sus principales funciones son recopilar, procesar, resumir y analizar los datos sobre la lucha contra los terroristas en Oriente Medio. A ese respecto, Putin explicó a su homólogo francés que es necesario que otros países también se sumen a esta tarea.

¿Quiénes son los terroristas?                                                                                  Además del Estado Islámico, que es el objetivo principal de la ofensiva aérea, Rusia también atacará al Frente Al Nusra y a “otros grupos terroristas” que operan en Siria, de acuerdo con Serguéi Lavrov. A diferencia del Estado Islámico, Al Nusra tiene arraigo en el país, aunque empezó a actuar como parte del EI a partir de 2012. Cuando el Estado Islámico se separó de Al Qaeda, Al Nusra permaneció. Por otro lado, Lavrov resaltó que Rusia no considera que el Ejército Libre de Siria (ELS), opositor al presidente Bashar Al Assad, sea una organización terrorista, sino que es “parte del proceso político” en Siria.

¿Qué objetivos militares tienen los ataques rusos?                                               Los objetivos principales de los bombardeos rusos en Siria, son arsenales de armas, depósitos de combustible y otras instalaciones con material militar del Estado Islámico, según el canciller Serguéi Lavrov.                                                                        Aunque tras el inicio del operativo, algunos medios estadounidenses se apresuraron a difundir que en los ataques perdieron la vida varios civiles, el presidente ruso desmintió estas acusaciones, debido a que esas informaciones aparecieron en los medios incluso “antes de que los aviones rusos despegaran”.

“A petición de las autoridades sirias, estamos luchando únicamente contra los terroristas“, recordó Lavrov tras reunirse con el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry. El ministro ruso desmintió los rumores de que la Fuerza Aérea de Rusia bombardea objetivos que no están relacionados con el Estado Islámico. A su vez, el portavoz de las Fuerzas Aéreas de Rusia, Ígor Klímov, insistió en que “no se ha planeado ni realizado ningún ataque aéreo contra infraestructuras civiles o donde pudiera haber civiles”.El senador estadounidense, John McCain, también manifestó que Rusia atacó a los rebeldes sirios apoyados por EE.UU., algo que refutó el mismo día el teniente general Robert Otto, subjefe del Estado Mayor para Asuntos de Inteligencia de la Fuerza Aérea de EE.UU.

¿Qué resultados se han obtenido?                                                                           De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Rusia, su aviación ya ha causado daños importantes al sistema de control y al suministro técnico y militar, además de dañar otras infraestructuras de los terroristas. En los primeros días de los ataques, las aeronaves rusas destruyeron decenas de puestos de mando, arsenales y unidades militares del EI, así como varias plantas de producción de artefactos explosivos, centros de comunicación y campos de entrenamiento.                                                   “Según nuestros datos, alrededor del 40% ha quedado destruido. Además, han sido liquidados un gran número de terroristas”, anunció el embajador sirio en Moscú, Riyad Haddad.                                                                                                                       En la siguiente línea cronológica, pueden  conocerse los resultados de los ataques lanzados por los aviones rusos contra las posiciones del EI y el lugar geográfico donde se produjeron.

Los ataques los ejecutan los aviones de asalto Su-25 y los bombarderos Su-24M y Su-34, y los objetivos se escogen en función de los datos de reconocimiento que poseen Siria y Rusia. Según el ministerio de Defensa ruso, el equipamiento de los aviones rusos permite realizar ataques contra el EI en todo el territorio de Siria y “con una precisión absoluta”.                                                                                           Además de los aviones, el 7 de octubre, a la lucha contra el EI se unió la Armada rusa. En concreto, “cuatro buques lanzaron 26 misiles de crucero Kalibr contra 11 objetivos” del EI destruyendo todos los blancos, según informó el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú. Se trata de la primera vez en la historia de la Armada rusa que se han utilizado en condiciones de combate los misiles marítimos de crucero Kalibr, similares a los ‘Tomahawk’ estadounidenses, pero más sofisticados.                             Los Kalibr lanzados desde buques de superficie tienen capacidad para atacar barcos, submarinos y objetivos en tierra. Dependiendo de la variante, los misiles Kalibr tienen una longitud de entre 6,2 y 8,22 metros y un peso que oscila entre los 1.300 y 2.300 kilogramos. Su diámetro es de 0,533 metros. Al mismo tiempo, Rusia reitera que no prevé realizar ninguna operación terrestre en Siria.

La operación de Rusia en Siria es un ejemplo de colaboración eficaz en la lucha contra el terrorismo”, manifestó el ante la Asamblea General de la ONU el ministro de Relaciones Exteriores sirio, Walid Muallem, quien agregó que “las operaciones aéreas realizadas previamente por la coalición occidental solo sirvieron para propagar el terrorismo en la región”.

A su vez, la portavoz oficial del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, reveló en una rueda de prensa que el secreto del éxito del operativo ruso en Siria consiste en que en que la campaña rusa se realiza a petición del Gobierno sirio y en que Rusia “acuerda sus acciones con el Ejército de Siria, que se enfrenta al EI el sobre el terreno”.

¿De qué lado está EE.UU.?                                                                                       “Rusia y la coalición internacional contra el EI, no podrán resolver el problema sin apoyo mutuo”, aseguró el ministro de Defensa de ruso, Serguéi Shoigú, tras su encuentro con su presidente, Vladímir Putin. A su vez, el ministro solicitó a los países extranjeros que “dicen conocer la situación en Siria mejor que nosotros” que proporcionen a Rusia la información sobre los objetivos terroristas para que sus Fuerzas Aéreas los puedan atacar. Sin embargo, portavoces del Estado Mayor ruso denunciaron que no han obtenido respuesta a esta petición.

Por su parte, el secretario de Defensa de EE.UU., Ashton Carter, anunció que Washington no cooperará con Rusia en la lucha contra el EI si Moscú sigue apoyando a las fuerzas del presidente de Siria, Bashar Al Assad. A su vez, el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, el mayor general Ígor Konashénkov, insistió en que “Rusia no está lanzando sus ataques contra el Estado Islámico con el fin de apoyar a un régimen político, sino para luchar contra el terrorismo internacional”. Konashénkov también indicó que “quizás EE.UU. se niega a proporcionarnos la información que posee sobre las posibles posiciones del Estado Islámico porque no considera que sea una organización terrorista”.                                                                                               Al respecto, el vicecanciller de Rusia, Serguéi Riabkov, declaró que la decisión de Washington “genera la preguntas” y “confirma lo que ya sabíamos: que EE.UU. persigue objetivos que poco tienen que ver con asegurar las condiciones para desarrollar un proceso político y establecer la reconciliación nacional en Siria”.

En la elaboración de este trabajo, se han utilizado los archivos multimedia de RT, Reuters y Ministerio de Defensa de Rusia.

Caracciolo, Luis M.                                                                                                       Observatorio ABYA YALA – Iadeg

 

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