Mafias, corrupción y tráfico ilegal de capitales

Mafias, corrupción y tráfico ilegal de capitales

Puentes aéreos entre el pico de pobreza y los papeles de Panamá

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Panorama semanal económico y político por Alejandro Bercovich. Papeles de Panamá, David Cameron, la imputación de Mauricio Macri por evasión y lavado, ajuste, inflación, pobreza y la situación de la oficina antilavado.

Puentes aéreos entre el pico de pobreza y los papeles de Panamá. Mi panorama semanal en @BaeDiario. https://t.co/2wdgT5reL2

— Alejandro Bercovich (@aleberco) April 8, 2016

Hoy, frente a su morada en el número 10 de Downing Street, el conservador David Cameron enfrentará una manifestación para que termine de una vez con los privilegios de guaridas fiscales como Bahamas, donde su padre Ian radicó una compañía offshore fuera del radar de su AFIP, la vieja Inland Revenue. Jaqueado desde el lunes por The Guardian y la BBC, los dos medios locales que accedieron a los papeles secretos del estudio Mossack Fonseca revelados por el Consorcio de Periodistas de Investigación (ICIJ), Cameron debió aclarar en cuatro ocasiones distintas su participación y la de su esposa en el fondo de inversión paterno, Blairmore, hasta que ayer admitió haber percibido parte de sus ganancias. Su gobierno entró en una crisis que lo forzó a mirarse en el espejo de la vecina Islandia, donde ayer asumió un nuevo primer ministro luego de la renuncia de Sigmundur David Gunnlaugsson, también dueño de activos fantasma ventilados allí.

El escándalo global desatado por la mayor revelación de documentos confidenciales de la historia del periodismo le valió ayer a Mauricio Macri su primera imputación como Presidente en una investigación que el fiscal Federico Delgado pidió impulsar al juez Sebastián Casanello, el mismo que el martes ordenó apresar al hasta hace poco intocable Lázaro Báez, ante la presunción de que lavó dinero de retornos cobrados por funcionarios de Cristina Kirchner por sus jugosísimos contratos de obra pública. La decisión del fiscal, por supuesto, movilizó a un establishment que jamás alzará la voz ante maniobras como las que acostumbra realizar desde décadas atrás en las que el investigador Nicholas Shaxson bautizó como Las Islas del Tesoro, pero que sabe de su escasa popularidad para la opinión pública.

 

Con la misma serenidad con la que durante la campaña aconsejaba a su jefe esquivar las preguntas incómodas inspirado por el budista Joaquín Mollá, dueño en Miami de la agencia publicitaria La Comunidad y artífice del nombre Cambiemos, Marcos Peña evitó en su conferencia de prensa del martes brindar precisión alguna sobre las empresas offshore del clan Macri, que emergieron como el agua entre las baldosas en cabeza de Franco, Gianfranco, Mariano y otros miembros de la familia presidencial luego de la aparición de la primera de ellas, Fleg Trading Ltd, en los papeles de Mossack Fonseca. Más allá del costo político que su existencia vaya a generarle a un Presidente que asumió enancado en denuncias de corrupción de sus predecesores, las preguntas que flotan ahora entre la City y Comodoro Py son dos: hasta dónde podrá explicar el excontador de SOCMA y exministro de Hacienda porteño Néstor Grindetti los movimientos preelectorales de Mercier International, la compañía donde aparece como titular de un poder para operar una cuenta en Suiza, y cuánto afectará el escándalo al plan del Gobierno para volver a crecer el año próximo de la mano de inversiones extranjeras y de un blanqueo de capitales con el que aspiraban reunir unos u$s 20.000 millones apenas saldado el conflicto con los fondos buitre.

Pobreza cero

Constreñidos todos los componentes de la demanda agregada por un ajuste al que de gradualista sólo le queda el nombre, la única chance de que la economía vuelva a crecer en 2017 es que la inversión privada despegue antes de fin de año de forma exponencial. Dinero como el de Panamá, Delaware o las islas Vírgenes es el que espera ansioso Alfonso Prat-Gay junto con el de Wall Street, para capear el desborde de la pauta inflacionaria que fijó entre el 20 y el 25% para todo el año y que desmintieron esta semana media docena de paritarias pactadas por esos porcentajes pero para sólo seis meses. Son fondos con el mismo origen opaco que los que intentó sin éxito repatriar el kirchnerismo con los dos blanqueos de capitales que ofreció en 2009 y 2013 para seducir a argentinos con cuentas en Suiza que vieron peligrar su privacidad por la presión que empezó a ejercer el G-20 tras la crisis subprime, y también para ayudar a empresarios amigos a recircular ganancias del circuito negro. La diferencia es que aquél no era el único motor al que se podía echar mano para mantener la actividad en marcha.

Tribulaciones de Grindetti. Dudas de Abad. Alivio narcolavador. Panorama semanal post-panamapapers en @BaeDiario. https://t.co/qB5wIfEpoj

— Alejandro Bercovich (@aleberco) April 8, 2016

El jefe de la AFIP, Alberto Abad, había dejado abierta la posibilidad de lanzar un nuevo blanqueo al disertar un mes atrás ante el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, pese a las críticas que había vertido en campaña contra las periódicas amnistías que según el tributarista Jorge Gaggero les resultan indispensables a los agentes económicos incumplidores de sus obligaciones fiscales, tanto para asegurar la continuidad de sus negocios locales cuanto para concretar planes de ampliación y/o diversificación. Sería muy llamativo que lo instrumentara un técnico como Horacio Castagnola, quien volvió a la DGI de la mano de Abad pese a sus reservas respecto del grupo Macri. En los ’90, Castagnola impulsó junto a su antiguo jefe, el extinto Carlos Tacchi, la megacausa por contrabando que tuvo en vilo a todo el establishment (Sevel incluida) hasta que Carlos Menem y Domingo Cavallo pactaron un corte por lo sano.

Post-Panamá, un eventual blanqueo será prácticamente invendible. Para la llegada de inversiones (financieras) habrá que poner todas las fichas a la gira que comienza el lunes por Londres y Nueva York con el Deutsche Bank (cuya filial local viene de conducir el secretario de Finanzas, Luis Caputo, apellidado igual que el ínclito hermano de Macri) y el JP Morgan (donde iniciaron sus carreras tanto Caputo como Prat-Gay y donde también militaron hasta antes de asumir el jefe de Asesores de Hacienda, Vladimir Werning, y el subsecretario de Financiamiento, Santiago Bausili). Del road show también participarán el HSBC (al cual otro ministro, Pancho Cabrera, le administró su AFJP, Máxima) y el Santander, acaso el único que no aportó goleadores al equipo que el jefe de la Asociación de Bancos, Claudio Cesario, definió tempranamente como “el Barsa de la economía”.

En medio de un “sinceramiento” que empujó a la pobreza a un millón y medio de personas en 100 días según la UCA y que puso en tela de juicio la viabilidad de sectores enteros de la economía, además, el uso difundido de empresas offshore por parte de la familia presidencial y su círculo íntimo plantea al Gobierno un desafío más político que legal. Sobre todo porque las guaridas fiscales no son neutrales en términos de equidad ni de distribución del ingreso.

Según cálculos del especialista James Henry para la Red de Justicia Tributaria (RJT) citadas por el mismo Gaggero, la brecha entre los ingresos del 10% más rico y el 10% más pobre de la sociedad aumenta de 22 veces a más de 33 veces si se incluye la renta estimada de los activos offshore en poder de los argentinos.

Narcotráfico cero

No es la única contradicción del macrismo que expusieron los Panamá Papers y el repentino envión de las causas judiciales donde se investiga a los funcionarios del gobierno anterior. También cobró nueva relevancia el hecho de que los organismos oficiales encargados de combatir el lavado de dinero hayan sido especialmente diezmados como parte de la reestructuración que esta semana dio por concluida el ministro de Modernización, Andrés Ibarra. Pasó en el Banco Central, donde echaron a Fernando Maresca, encargado de litigar contra bancos y cuevas por operaciones fraudulentas, y también en la Inspección General de Justicia (IGJ), controlada por Daniel Angelici a través del radical Sergio Brodsky, de donde fue eyectado la semana pasada -sintomáticamente- el abogado Nicolás Vergara, oficial de cumplimiento ante la Unidad de Información Financiera (UIF).

En la UIF, el ente antilavado, la situación es algo más espesa. Sus encargados, Mariano Federici y María Eugenia Talerico, enfrentan una virtual rebelión de los técnicos que resisten sus órdenes de distraer los recursos que hasta diciembre se destinaron a rastrear activos de narcotraficantes detenidos -como los hermanos Álvarez Meyendorff y el colombiano Mi Sangre- para reorientarlos a identificar fondos de Lázaro Báez y Milagro Sala. Tampoco cayó bien en el staff que antes conducía José Sbattella (citado esta semana a indagatoria por presunto encubrimiento de lavadores cercanos al poder kirchnerista) la orden de no seguir investigando los miles de millones de pesos en operaciones reportadas como sospechosas de grandes supermercados y compañías de consumo masivo. Parte de ese dinero probablemente haya terminado en guaridas fiscales.

Son causas que no salen en la tapa de los diarios. Como tampoco salió, aunque también haya cobrado un nuevo cariz a partir del PanamáGate, la apelación que hizo esta semana la fiscal Gabriela Boquín al fallo que repentinamente habilitó a Macri el mes pasado a crear una IGJ porteña absorbiendo parte de las funciones de la nacional. La fiscal que enfrentó esa idea cuando se planteó por primera vez, ocho años atrás, fue Alejandra Gils Carbó, mucho antes de asumir como Procuradora. Si finalmente queda firme, el gobierno porteño tendría un margen importante para “blanquear” sociedades offshore, con menos impacto que si lo hiciera directamente Macri. Quizá sean sólo casualidades.

 

 

 

El papel de las guaridas fiscales

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www.pagina12.com.ar – 11/04/2016

                                               Buscan ocultar dinero

El papel de las guaridas fiscales

Cómo operan los países clasificados por Tax Justice Network como “jurisdicciones del secreto financiero”. La responsabilidad del presidente Mauricio Macri por estar vinculado con dos sociedades offshore en Bahamas y Panamá.

Producción: Javier Lewkowicz – Por Verónica Grondona*                                     * Investigadora del Centro Cultural de la Cooperación

La localización de una entidad de un grupo económico en una guarida fiscal, no responde a otra motivación que no sea la de ocultar el origen del dinero, sea porque este proviene de la fuga de capitales, de la evasión, del narcotráfico, la trata de personas, o la corrupción. No son paraísos, excepto que se los evalúe por el hecho de que en algunas ocasiones suelen estar localizados en islas del Caribe.                           Una más clara definición es brindada por Tax Justice Network, quien las clasifica y ordena en función de las facilidades que brindan estas jurisdicciones para ocultar el dinero, y por ese motivo las denomina Jurisdicciones del Secreto Financiero (Financial Secrecy Jurisdictions), y las ordena en un ranking en función del tamaño de sus plazas financieras, con el fin de poner en perspectiva cuales son las verdaderamente importantes en el entramado mundial.                                                                         De esta manera, las principales 10 jurisdicciones por su tamaño y el nivel de secreto financiero (en 2015) que brindan son Suiza, Hong Kong, Estados Unidos, Singapur, Islas Caimán, Luxemburgo, Líbano, Bahrain y Emiratos Árabes Unidos.                                   Panamá se encuentra en el número 13, Bahamas en el 25, Uruguay en el 28. No quiere decir que estas últimas no brinden secreto financiero, sino que su peso en la economía mundial no es tan relevante como el de Panamá o el de Suiza.                                   Las guaridas fiscales o jurisdicciones del secreto, están por lo general vinculadas a grandes países centrales como Estados Unidos o Inglaterra. Y, aun cuando el foco hoy este en Panamá, no hay que olvidar que esta filtración solo exhibe una parte pequeña del problema global. Estados Unidos es por ejemplo, un jugador importante que recibe grandes sumas de dinero que se invierten en activos también con un gran secreto detrás. Magdalena Rua, analizó en el documento “Fuga de capitales V”, del CEFIDAR, la relación entre la banca internacional y las jurisdicciones del secreto. En relación a la información acerca de 4001 cuentas bancarias no declaradas en el banco HSBC de Suiza de contribuyentes argentinos, AFIP detectó que las jurisdicciones donde se localizaron las sociedades offshore y trusts que se interpusieron con la finalidad de impedir al fisco el acceso a la información de dichas cuentas bancarias, fueron: Estados Unidos, Panamá, Uruguay, Suiza, Guernesey, Jersey, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Bahamas y  España.                                                                                       Hoy, el rol de estos bancos vuelve a salir a la luz con los Panamá Papers, encontrándose el HSBC entre los 10 bancos que más entidades offshore solicitaron para sus clientes. Es decir, el sistema bancario formal trabaja en muchas oportunidades de la mano con estudios legales como el de Mossack Fonseca, y con estudios contables en la articulación de las complejas estructuras que se requieren para ocultar y mover el dinero ilícito.                                                                                                                 Sin embargo, los estudios contables probablemente no denominen de esa manera las actividades que realizan, sino que las clasifiquen como “planificación fiscal agresiva”, y hoy, inclusive ofrecen asesoramiento en la elaboración de “cadenas de valor globales” que no son otra cosa que lo que autores como Seabrooke y Wigan han denominado “cadenas de riqueza globales”.                                                                                      Ello es así porque las multinacionales y los muy ricos, toman sus decisiones de localización de algunas entidades del grupo en jurisdicciones que proveen beneficios fiscales, o refugios fiscales para entidades de papel, que solo existen en un contrato; y no en función de la realidad económica de las mismas.                                                 Así, un laboratorio puede realizar investigación y desarrollo en Argentina, y en Australia, pero lo hace bajo un contrato que dice que quien dirige la investigación se ubica en las Islas Mauricio. Los derechos vinculados a la investigación desarrollada (la patente), queda así localizada en una jurisdicción de nula o baja tributación. Y cada entidad del grupo que utilice dicha patente, inclusive la argentina y la australiana, terminan pagando a la entidad de las Islas Mauricio por el uso de la misma, reduciéndose de esa manera la tasa efectiva de imposición del grupo transnacional en cuestión.                   Y de la misma manera, un grupo argentino que decide invertir en Brasil, localiza un holding en Bahamas al que serán derivados los dividendos del grupo, que quizá no hubiesen sido conocidos nunca por el fisco argentino, o como mínimo habrían gozado de una reducción impositiva.

La mundialización del capital y los Papeles de Panamá

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Source: La mundialización del capital y los Papeles de Panamá

Esta semana se desató un nuevo escándalo mundial por la filtración de documentos de sociedades offshore en Panamá. Escándalo político y ético que involucra a Macri. Precisiones conceptuales, historia, números y mapamundi.

Por Francisco Cantamutto (*)

A fines del siglo XIX los isleños de Gran Caimán salvaron a los tripulantes de un navío inglés encallado, y por esa acción, el rey Eduardo III los eximió para siempre del pago de impuestos. Así se resume la historia del primer paraíso fiscal, atando en el mismo relato la expansión de ultramar, el colonialismo y las necesidades del capital. El problema se ha vuelto mucho mayor en este siglo XXI. El escándalo estalló esta semana con la filtración de 11,5 millones de documentos secretos del estudio jurídico Mossack Fonseca (cuarto creador de sociedades offshore a nivel mundial) sobre la actividad empresarial en Panamá, entidad clasificada como paraíso fiscal en casi cualquier índice que se consulte. Entre 140 políticos en el mudo, apareció el nombre del Gerente de la Nación Mauricio Macri.

 

¿Qué son los paraísos fiscales?

Hay acuerdo en que… no está claro. Algunas organizaciones prefieren hablar de jurisdicciones de secrecía, para enfatizar el rasgo central. Se pueden enumerar 4 características:

    1. Laxa regulación financiera. Se permite realizar múltiples actividades económicas casi sin control alguno. Esto implica no sólo la facilidad para constituir y desmembrar sociedades casi sin requisitos, sino el énfasis en el secreto bancario, razones que facilitan la llegada de dinero cuyos dueños no quieren preguntas.

 

    1. Baja o nula tributación. Estas jurisdicciones usan la baja fiscalidad para atraer inversiones, lo que implica que una facilidad para evitar pagar impuestos en sus países de origen y en los que actúan.

 

    1. Carácter de enclave. Muchas veces las facilidades de los puntos anteriores aplican sólo para no residentes, estableciendo un doble estándar difícil de justificar con los residentes. El enclave significa que estas actividades no generan encadenamientos en el resto de la economía, más allá de su ínfimo impacto en el empleo. Se produce así una dualidad en la jurisdicción a todo nivel.

 

    1. Autarquía de la jurisdicción. No necesariamente se trata de países, muchas zonas de secrecía son provincias o territorios de ultramar (colonias). Sólo requiere la posibilidad de definir reglas de tributación y regulación de la actividad económica. El caso más conocido por los fraudes en Argentina es el del Estado de Delaware, en Estados Unidos.

 

La proliferación de estas zonas de secrecía tiene directa relación con la mundialización del capital en la etapa abierta a fines de los años ’70. A partir de allí, la desregulación financiera y comercial ha sido la regla, fomentando la competencia entre países para atraer inversiones en condiciones cada vez más ventajosas para los capitalistas y con menos impacto en la economía “huésped”. Esta lógica aplica en general para la inversión extranjera: incluso la CEPAL –de postura favorable a la atracción de esta inversión- ha indicado en sus últimos informes que este pasivo implica salidas sistemáticas para la región que llegan a sobrepasar el monto de los ingresos. Si en nuestro país tenemos discusiones sobre qué efecto positivo puede conllevar el incentivo a las inversiones, por ejemplo, en la megaminería, estas dudas se expresan con más claridad en estas jurisdicciones: elevados beneficios para los inversores y muy poco para los receptores.

Aún con estas  características básicas, las estimaciones son difíciles de realizar. La organización de justicia impositiva Tax Justice Network encuentra 72 paraísos, mientras que la OCDE, bajo la presión de las principales potencias, detectó en 2009 la existencia de apenas 42. La mirada de esta organización evita pronunciarse de manera contundente sobre las prácticas de secrecía en países desarrollados. La base de datos del Índice de Secrecía Financiera estimó un ranking que consideró no sólo la falta de regulación sino el peso de cada paraíso, y muestra en primer lugar a Suiza, seguido por Hong Kong y Estados Unidos. Luxemburgo ocupa el sexto lugar, Alemania el octavo, Japón el 12° y Reino Unido el 15°. Es decir, no se trata de pequeños países sin recursos.

Aunque la secrecía impide estimaciones precisas, hay algunos datos contundentes. La OCDE señala que el 84% de los fondos que operan en estas jurisdicciones tiene origen ilegal. Es decir, se trata del lugar de lavado de dinero sucio proveniente del tráfico de armas, narcóticos, personas, órganos, corrupción. Entre los países dependientes, sin embargo, la proporción parece invertirse: según la ONG Global Financial Integrity de los 1,1 billones de dólares salidos de estos países durante 2013, el 83% corresponden a manipulaciones de precio por parte de empresas trasnacionales. Esto significa subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones por operaciones internas a la propia empresa, lo que se conocen como precios de transferencia del comercio intra-firma (el 60% del comercio mundial). Es decir, no sólo delincuentes utilizan estas zonas, sino también “respetables” empresas de renombre. Ese año salieron de Argentina 17.171 millones de dólares, suficiente para cubrir todo el déficit fiscal. El experto Jorge Gaggero ha estimado que los montos de fuga de dólares al exterior han estado asociados al endeudamiento externo, lo que quiere decir: la deuda –como la que quiere tomar el gobierno-va fundamentalmente a financiar estas salidas.

 

Doble moral, y doble ganancia

El uso de los paraísos, entonces, conlleva una fuerte sospecha de ilegalidad junto a la certeza de elusión de impuestos. Aunque podemos dudar sobre lo primero, sobre lo segundo no hay ambigüedad. El peso del escándalo de los Papeles de Panamá recae entonces por varias vías sobre el actual presidente Mauricio Macri. El mismo aparece sindicado como director de la empresa Fleg Trading Ltd. entre 1998 y 2008, y de una segunda llamada Kagemusha, constituida en 1981 y aún en operatoria. En ambos casos, Macri eludió presentar este dato en sus declaraciones juradas como servidor público: siendo diputado desde 2005, jefe de gobierno porteño entre 2007 y 2015 y actual presidente, se trata de una omisión sospechosa. En primer lugar, porque no queda claro si participó como accionista –debido a que las acciones están sin nominar-, en cuyo caso correspondía informarlo. En segundo lugar, hay una zona gris legal en la AFIP respecto de si debía declarar su rol como director, pero no hay dudas al respecto si por esa actividad tuvo algún tipo de ingresos: ¿es acaso creíble que sea director por más de 3 décadas de una empresa que no le retribuye un centavo? En ambos casos, Macri habría infringido la ley. Hasta el momento, no ha ofrecido pruebas que respalden sus comentarios en la materia.

Pero aún si no violó la ley, caben objeciones de orden político y ético. Por un lado, Cambiemos ha enfatizado la necesidad de reducir el déficit fiscal, recortando subsidios y planes sociales, volcando el ajuste sobre los sectores más vulnerables. En el mismo sentido ha justificado los masivos despidos en el Estado, entre los cuales están los más de 100 de la Unidad de Investigación Financiera (UIF), dedicada a investigar estas prácticas ilícitas. Y sin embargo, mostrando un doble estándar de moral entre discurso y práctica, Macri decide colocar sus recursos en un paraíso fiscal, evitando pagar impuestos en el país. Es decir, una injusta exención impositiva para quienes fugan recursos de nuestra economía. Por otro lado, resulta también reñido con el objetivo declarado de atraer inversiones la práctica de hacer sus propias inversiones en estos paraísos: ¿qué clase de confianza busca infundir entre sus colegas si él mismo no está dispuesto a invertir su riqueza en su país?

Macri no parece esforzarse en justificarse, como buen empresario. Tanto los despidos en la UIF como la rápida y profunda desregulación del mercado cambiario (que incluyen el levantamiento del “cepo”) van en la línea de habilitar más de estos desmanejos e ilícitos empresariales. No se trata de un efecto lateral, es el proyecto mismo de Cambiemos.

(*) Economista y doctor en Ciencias Sociales. Artículo publicado en Marcha.