El estado de decepción

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Source: el estado de decepción

La impresionante velocidad con que han sido desmontadas ciertas zonas emblemáticas del complejo institucional, estatal y jurídico de la década anterior es uno de los logros más nítidos del nuevo gobierno. El desmantelamiento del AFSCA y la Ley de Medios de Comunicación Audiovisual fue quizá, por la contundencia de su ejecución, la más dramática de un conjunto de medidas que incluye el cierre de programas, el vaciamiento de instituciones y despidos masivos, que a mediados de mayo totalizaban once mil en el estado nacional (según el Instituto de Pensamiento y Políticas Sociales, cuyas cifras coinciden con las proporcionadas por el Ministerio de Modernización), a los que habría que añadir los estados provinciales y municipales, llegando en conjunto a los setenta mil cesanteados.

Tal reordenamiento del entramado institucional precedente, sin embargo, ha suscitado débiles resistencias. Se dirá, con razón, que la complicidad del andamiaje político, judicial y sindical fue decisiva. Pero esto no alcanza para comprender el telón de fondo social que permite que una parte de las dirigencias que acompañaron la hegemonía anterior ahora avalen la dirección inversa. Más allá de los oportunismos a la carta, conocemos sobradamente la insuficiencia de la categoría de “traición” para explicar este tipo de contorsiones masivas.

El desafío es penetrar la argamasa de afectos que concurren e inyectan legitimidad al nuevo llamado de orden. La negativa a preguntarse de frente cómo se gestaron estas subjetividades mayoritarias que decidieron un cambio de época, es la principal causa de la pobreza argumentativa del anti-macrismo. Aún si esos argumentos fueran justos y verdaderos, la crítica no puede renunciar a la eficacia. Y no hay impugnación efectiva al actual oficialismo si al mismo tiempo no se critica el tipo de modelo político del kirchnerismo, que ha resuelto en el plano de lo imaginario y enunciativo dilemas que se definen en el terreno más íntimo de los sujetos destinatarios de la producción de nuevos derechos.

volvieron, pero no tanto

Es necesario pensar en qué puntos el kirchnerismo y el macrismo, con sus evidentes diferencias a cuestas, se inscriben en una línea de continuidad que permite llevar a cabo el  ajuste en el estado ante la pasividad o la impotencia de sus trabajadores, y en alguna medida con su acuerdo.

Cuando Néstor Kirchner arribó al gobierno propuso un enunciado que parecía perimido: la “vuelta del estado”. De repente,  el mismo estado que se había comportado como una máquina excluyente y represiva, adquiría una nueva orientación y asumía funciones, otorgaba financiamientos y cedía espacios a sujetos que hasta entonces habían permanecido en sus márgenes. Una camada de militantes, referentes sociales y culturales, se transformaron en nuevos funcionarios y en sujetos “beneficiarios” del reconocimiento gubernamental. El estado dejó de ser, para buena parte del imaginario progresista, un ente oscuro al servicio de los poderes económicos y se transformó en un dispositivo dador de prestigio. Esta exitosa reconstrucción de la legitimidad de instituciones que habían caído al abismo del “que se vayan todos”, sólo fue posible porque estuvo acompañada por una enorme distribución de dinero bajo la forma de nuevos derechos, por parte de un gobierno capaz de recombinar la economía dura de la soja por un lado, con los pañuelos blancos por el otro.

Lo que nunca se dijo es cómo volvió ese estado que retornó. Porque en lo sustancial la maquinaria no cambió, y por eso soporta distintos contenidos ideológicos, económicos, o científico-técnicos. Esa superficie en la que se alojan políticas y técnicas gubernamentales que se presentan como opuestas, para unos será el otorgador de nuevos derechos sociales gracias al decisionismo del grupo en el poder, para otros una usina de servicios eficientes manejado con criterios empresariales. Y es esta impermeabilidad del aparato del estado, susceptible de ser capturado por una u otra fuerza, la que permite el desmembramiento con tanta desenvoltura, bajo el peso de la última derrota electoral, de las edificaciones institucionales que el kirchnerismo proyectó en él.

La economía del estado argentino, su ejecución presupuestaria, el software que regula el gasto, el sistema de compras y licitaciones y buena parte del personal clave de sus líneas intermedias es el mismo que diseñó Cavallo, artífice de las reformas estatales importantes del neoliberalismo. Así funciona desde hace varias décadas lo que podríamos llamar el disco duro de la administración pública. En lugar de desentrañar esta madeja para adecuar la forma estatal a las nuevas necesidades sociales y políticas, se impusieron dos estilos de gestión para lidiar con los problemas que surgen cotidianamente en las instituciones: el cinismo, que toma nota de la distancia existente entre regla y experiencia, y acude a los procedimientos mercantiles para resolver las dificultades (en el área de cultura la figura del “productor” es emblemática, la tendencia a tercerizar, la precarización, las triangulaciones financieras con universidades); y el voluntarismo militante, que supone la autoexplotación de conocimientos, saberes, recursos y energías adquiridas por fuera de la práctica estatal, para sobreponerse a la dureza de un estado que no se deja conmover por la vocación transformadora. Ambas tonalidades, cinismo y voluntarismo, mantuvieron inalterado el núcleo duro del proceder estatal, habilitando todo el tiempo una dinámica de excepciones para sortear reglas que, se asumía con naturalidad, no iban a ser modificadas. En este sentido, la dimensión simbólica y discursiva del kirchnerismo fue tan efectiva para movilizar los afectos colectivos y dar grandes batallas políticas, como impotente para perforar la materialidad de los procesos reales de la gestión.

lo mismo y lo otro

Llegamos entonces al problema que necesitamos comprender: ¿por qué los trabajadores del estado, incluso aquellos que han protagonizado los programas más innovadores y sugerentes de este último tiempo padecen el miedo como una sensación dominante, sienten indignación como una experiencia íntima pero no politizable y conviven con la rabia como un malestar contenido? Se tiene miedo a perder el modo de vida que nos unió más allá de las diferencias: el de sujetos consumidores y pasivos. Esta forma del consumo es tan expansiva como bifronte, pues ofrece una cara democratizadora de los recursos existentes mientras la otra nos subordina en el encadenamiento general de la opinión y la mercancía. Al fin de cuentas, la sujeción a los dispositivos técnicos y financieros no reconoce diferencia entre sector público y privado, asalariados y cuentapropistas, o militantes y consumidores. En cierto modo el macrismo, con su apego a las jerarquías y su promesa de una vida tranquila, acentúa la dimensión más conservadora del consumo. Y lo hace sabiendo que estamos dispuestos a ceder parte del dinero conquistado a cambio de una estabilidad relativa en el reino de la normalidad.

La estrategia del gobierno consiste en lanzar la noticia del despido, dejando en suspenso la posibilidad de la recontratación. Se instala así una disciplina interna que les permite ganar un tiempo valioso para asentarse. Mientras tanto, las reincorporaciones conseguidas no son presentadas como noticia. Más aún, se prohíbe hablar de “eso”. El macrismo huele el miedo y lo utiliza como mecanismo de domesticación. En este proceso, la avanzada gubernamental se vale de los sindicatos, especialistas en olfatear derrotas y cambios en la correlación de fuerzas. Los gremios funcionan como una pieza fundamental del disciplinamiento, porque lo que hay que apaciguar es un elemento preciso: el rasgo democratizador que se desplegó por debajo y entre las narrativas estatales.

En esas redes de experimentación que ensayaron una flexibilidad más allá de las fronteras y rigideces institucionales, y de los automatismos de los movimientos sociales, estuvo el plus creativo de la etapa anterior. Me refiero a los proyectos culturales tan críticos como  populares, a la siempre problemática coronación de los derechos humanos, a las campañas contra la violencia institucional en cárceles y barrios, a los programas sociales, de cooperativas y de trabajo en los territorios urbanos y rurales, a las dinámicas de formación docente, a las líneas de investigación históricas y económicas en los cénaculos del capital financiero, a la construcción de espacios de visibilidad para distintas producciones intelectuales y políticas, entre otros.

El kirchnerismo no tuvo otro modo de leer ese desborde que poniéndose él mismo como causa, para encuadrar sus efectos. Pero estos ensayos, más que una amenaza a la conducción centralizada, insinuaban una potencialidad democrática e interpelaban a las subjetividades que anticiparon la derrota, intentando confrontar con los límites que imponía el neodesarrollismo. Que el macrismo orientó su política de ajuste a atacar esos segmentos se demuestra en el hecho de que no hubo un ahorro económico ni una lógica tan clara en la selección de los despedidos. Mas bien se puso en marcha un rediseño en el perfil del estado. Hubo recorte de empleados y subsidios, finalización de programas y proyectos, pero también se crearon cuatro ministerios, quince secretarías, tres decenas de subsecretarías y se multiplicaron las direcciones. Actualmente está implementándose un proceso de reescalafonamiento que eleva el rango de los cargos políticos, con un generoso aumento salarial para estas capas dirigenciales, con el objetivo de crear una nueva élite en la gestión conforme a la idea de un estado técnico-administrativo.

La política hacia dentro de los organismos estatales hoy combina la dureza disciplinaria (control del movimiento de los cuerpos y manipulación de una obediencia consentida), el vaciamiento de sectores (dejando inactivos a sus trabajadores, o relocalizándolos en otras áreas), la paralelización de funciones (colocando funcionarios por arriba de las estructuras existentes) y, al mismo tiempo, la captura de segmentos dinámicos que no han estado en la primera línea de visibilidad durante la década pasada. Estos últimos poseen saberes específicos que corren el riesgo de ser instrumentalizados, por parte de un liberalismo que o bien “deja hacer” con la intención de servirse de esa productividad, o bien busca engullirse y despolitizar la experiencia colectiva en las instituciones recortándola del fondo político en el que emergieron.

Lejos ya de aquella tensa pero productiva relación entre la experimentación micropolítica en instituciones y una macropolítica gubernamental que supo alojarla aunque no siempre comprenderla, las resistencias contemporáneas tienen que asumir la complejidad de ese tiempo anterior, sus dilemas irresueltos y sus paradojas, porque en estos caminos truncos y nunca pensados a fondo hay sedimentos de los dispositivos de gobierno que se proyectan sobre el presente.

 

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La hora del desbarajuste

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Source: La hora del desbarajuste

Triunfo poltico oficialista y tarifazos a mansalva. Despidos en el Estado, falacias y contabilidad social. Maltrato a los trabajadores, ninguneo al impacto del ajuste tarifario.
El semestre perdido para las mayoras. La vida en el presente, las virtualidades del futuro.

El oficialismo tuvo la delicadeza de no celebrar en el recinto la goleada en la votacin de la Ley Buitre. Agrandado por el cambio colosal en la correlacin de fuerzas, avanz a su manera: despidos sin justificacin ni reglas claras, tarifazos en servicios pblicos esenciales y en transportes. Los condiment con declaraciones peyorativas sobre trabajadoras o trabajadores cesanteados y agredidos.

Hay augurios transversales de una inflacin galopante, que rozar o superar en el primer semestre el 25 por ciento que, segn el presidente Mauricio Macri, iba a ser su marca anual.

La asimetra entre los avances polticos del macrismo y el desquicio econmico social que provoca adrede signar este ao y el prximo, solo para empezar. Los beneficios concedidos a la banca, los grandes exportadores, las patronales agropecuarias, las mineras, los usureros de las finanzas internacionales son fabulosos e irrevocables en el corto plazo. Algunos ya son ms ricos, lo sern por dcadas.

Otras personas, argentinos, son ms pobres o desamparados. Para ellos, el macrismo revierte la mxima peronista: mejor que realizar es prometer. No hay medidas favorables pero s promesas para cuando lluevan dlares e inversiones. El que apuesta a la lluvia equitativa de dlares venidos de afuera pierde, segn corrobora la historia argentina desde el siglo XIX hasta el cierre de esta nota.

Cambiemos avizora otro porvenir, sin precedentes. El endeudamiento es su apuesta para revertir la cada general de produccin, empleo y PBI. Ajstense los cinturones, quienes no vuelen en helicpteros privados.


Tmbola perversa: La escena se repiti en reparticiones pblicas de todo el pas. Los empleados llegan a su lugar de trabajo, se identifican para ingresar. En muchas hay sistemas de control accionables con impresin digital o credencial. La mquina dictamina: ingreso permitido o lo deniega. Lo usual ha sido que no les hayan llegado telegramas o cartas documento informndoles el despido. El gobierno de la transparencia y la comunicacin on line no movi un dedo para informarlo antes, en reuniones cara a cara o en soportes accesibles y pblicos.

Las decisiones se notifican de prepo, en edificios plagados por policas. Ante la protesta general, se cierran puertas de acceso provocando una situacin riesgosa en caso de desbande.

La falta de reglas de juego agrava la movida. El derecho de admisin es como la Lotera de Babilonia de Borges, que reparta bienes o castigos no estipulados aun a quien no hubiera comprado un billete.

El bloqueo a la entrada le puede caer sin anestesia a un contratado flamante o a un empleado aoso. No hay parmetros expresos ni implcitos. Perversin adicional que propaga el miedo y el estrs.

Fantaseemos, por el absurdo, que Macri hubiera dispuesto echar a las mujeres que pesaran ms de 60 kilos o a los hombres que midieran ms de 1,75 metros. Sera un poco ms arbitrario el mtodo pero al menos cada cual sabra a qu atenerse. Es un sarcasmo, no lo propugnamos, se entiende… pero aspiramos a que se sopese cun brutal es el abuso del enigma.


Tarjeta roja fcil: Se encoge la lista de dirigentes de Cambiemos que porfen en que las personas cesanteadas son oquis. Ese trabajo sucio queda en manos de periodistas de medios dominantes, que sazonan su ruindad con burlas.

La casustica comprueba que se han dejado en la calle a gentes del comn con aos de antigedad, con presentismo acreditado, fcil de corroborar. Para matizar tambin hay casos de embarazadas, personas licenciadas por enfermedad, discapacitadas. La tutela en esas situaciones es absoluta: prohibido despedir. Cuando las denuncias los jaquean los funcionarios macristas vuelven atrs, auto elogian su capacidad de rectificacin. Autoestima sorprendente y piel dura, insensible a las secuelas irreparables o duraderas.


Un caso real, no excepcional: Ana Surez trabaja desde hace aos en la Municipalidad de La Plata. Antes fue empleada domstica y tambin personal de comercio. Fue despedida por el intendente oficialista Julio Garro, casi concomitantemente con la asuncin. Fue a protestar pacficamente, se moviliz por primera vez en su vida. La Polica reg con balas de goma su nuca, su espalda, la cola. Surez haba concurrido con una hija adolescente descontando que acompaaba una protesta tranqui. Su foto fue publicada en muchos diarios, se hizo conocida. Fue reporteada en el programa Gente de a pie, que se emite por Radio Nacional. Ah narr su biografa y coment que haba sido reincorporada. Contra el relato oficial: no todo est como era entonces. La vctima tard semanas en recobrarse fsicamente y sigue en tratamiento psiquitrico. Se le concedi licencia mdica. La retractacin no borra el dao.

Quienquiera haya sufrido en carne propia la experiencia del despido, la agresin policial o estar desempleado, as sea episdicamente, sabe que, con variantes, su padecer se multiplicar por miles.


Laberintos y tmbolas: El rgimen de la funcin pblica est emparchado, necesitado de regularizaciones y supresin de condiciones fraudulentas.

Segn el Sistema Nacional de Empleo Pblico (Sinep) y los convenios colectivos hay dos categoras estrictamente legales. La primera es la Planta Permanente cuyos empleados gozan de estabilidad propia: no se los puede despedir. La segunda es la Planta Transitoria para tareas temporarias o programa que duran un tiempo fijo u otras variantes. Los trabajadores aportan al sistema de seguridad social, tienen derecho a vacaciones y aguinaldo, cobertura de obra social pero se pueden cesar sus servicios cuando vence el plazo. Las tareas transitorias deben corresponder a necesidades reales del Estado. Es habitual que bajo ese velo se encubran relaciones permanentes, es una forma de burlar la ley. Hay otras modalidades de contratacin que dejan inerme al empleado pblico.

En 2003 el porcentaje de contrataciones irregulares era altsimo. El kirchnerismo resolvi muchas situaciones, llam a concursos… Mejor el porcentaje de situaciones regularizadas sin poner fin a la dispersin y a la supervivencia de variantes de fraude laboral. Una mirada atenta y necesaria demostrara que el desempeo fuer dispar en diferentes reas del Estado.

Mejorar la situacin es necesario. La praxis macrista va en el sentido inverso, desbaratando lo que hay, perfectible por cierto. No eleva el umbral, arrasa derechos.


Altas por arriba y bajas en otro nivel: El oficialismo cre cuatro nuevos ministerios, 15 Secretaras, 35 subsecretaras. Los nombramientos van en consonancia. El ministro de Modernizacin, Andrs Ibarra, lleva la batuta de los despidos en todas las carteras. La suya es flamante, superpoblada de cargos altsimos. El macrismo es magnnimo al engrosar los rangos ms empinados del escalafn. Las bajas recaen en categoras menos favorecidas, en grandes nmeros y en general. Dicho como ejemplo tomado del Boletn Oficial: si se dan de baja 6 empleados que ganan 15000 pesos por mes y entran otros tantos que ganan 50.000 el gasto social crece, pari passu con el desempleo.

Imposible hacer la contabilidad minuciosa, a falta de data proporcionada por el oficialismo. En el nterin crecen las dudas acerca del ahorro. La Asociacin de Trabajadores del Estado (ATE) denuncia que no lo hay, el gobierno calla. Suena una sola de las dos campanas, queremos preguntar.


Sin reparos: El estado o los patrones privados disponen de facultades para rescindir ciertos contratos laborales. Los requisitos y contraprestaciones exigidos son mayores que la media mundial o la regional.

Es una constante (espasmdica, ya explicaremos el oxmoron) de la legislacin nacional, diferente a las de otros pases. Los nac & pop o la izquierda las juzgamos positivas, algunos hasta piden mayor proteccin. Para los neo conservadores la falta de flexibilidad nubla el clima de negocios, atenta contra la competitividad, una de cuyas patas es la explotacin (ms) intensa.

Como fuera, existen principios institucionales, incluidos en la Constitucin o en leyes. Los ex presidentes Carlos Menem y Fernando de la Ra desbarataron o avasallaron conquistas consecuencia de la lucha popular. El kirchnerismo construy una legislacin reparadora que restituy derechos aejos y aadi nuevos. Sectores relegados por aos fueron objeto de atencin y cobertura: los peones rurales, las trabajadoras de casas particulares o a domicilio solo para empezar.

Despedir no es una prerrogativa monrquica. Es forzoso notificar las cesantas con recaudos precisos, por escrito, fundamentando. Es el imperio de los derechos humanos del presente, que tanto clamor levantan. La dignidad debe mantenerse inclume: los dueos o funcionarios carecen de atribuciones para maltratar a sus empleados. Internalizarlo es difcil para patrones de estancia o CEOs de grandes empresas.

Lanzar al desempleo es de por s terrible dao; no abre puertas al sadismo o la desconsideracin que en la prctica estn separados por lneas muy tenues.


Los anuncios del miedo: Los aumentos de luz, gas, combustibles y transportes anunciados en combo garantizan traslaciones a precios, merma del poder adquisitivo de clases medias y proletarias, enfriamiento de la actividad econmica. Su impacto y magnitud sern analizadas por periodistas o acadmicos ms calificados. La Vulgata meditica macrista se resigna a decir ajuste.

El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, debi mudarse del Ministerio de Economa a la Casa Rosada para su respectiva conferencia de prensa. Una protesta de trabajadores lo indujo, un signo de la etapa.

Dietrich es un empresario prspero, vende muchos autos aunque en la ciudad prefiere desplazarse en motos o bicicletas de primera. Es ms expeditivo, cuenta. Tal vez por eso subestime lo que pesarn las subas en el bolsillo de quienes andan en subte, tren o bondi.

Comunicar medidas impopulares (o anti, usted sabr) siempre es desdichado, motivo sobrado para hacerlo con recato y respeto. Dietrich subestim el impacto en el bolsillo de los usuarios: en plata es poco. A ttulo de irona o de humor negro: si quiere ser ms cnico todava puede argumentar que quienes se queden sin trabajo ahorrarn ms en transporte.

Prometi tarifa social para mitigar la carga a varios conjuntos de usuarios. La tarifa cubre a 2.200.000 usuarios, confes. Como la SUBE: es herencia del gobierno kirchnerista. Prestaciones del estado fofo, grasoso, bobo… en fin.

Dietrich ve en el horizonte la ampliacin de la tarifa a seis millones de personas. Los boletos ya estn en la estratsfera, las coberturas son virtuales. Hay dos velocidades de la accin pblica. Los aumentos llegan de una, para los paliativos habr que confiar en la eficacia comprobada de los sistemas creados por el kirchnerismo y en la hipottica eficiencia de los funcionarios macristas.

Aumentarn los importes de las tarifas sociales, ya mismo.


Centrales unidas uia!: ATE y las dos CTA sostienen la resistencia y la defensa de los estatales, da tras da, en los lugares de trabajo. Son hoy la mejor representacin de la clase trabajadora, una seal de alerta para el kirchnerismo que las releg. Y para las dos CGT que se manejaban hasta fin de marzo con parsimonia que comenzaron a rectificar. Las cuatro centrales se reunieron con diputados (ninguno del oficialismo) y lo harn con senadores la semana prxima.

Delegados de la Unin de Personal Civil de la Nacin (UPCN) comenzaron a dar la cara en conflictos. Alguno habl en los habituales actos de fin de semana en las plazas. La recepcin fue dura, lo que puede eventualmente ser injusto con alguno pero refleja una valoracin acertada sobre el desempeo de la conduccin del gremio.

Una mxima del gremialismo peronista aconseja replegarse a las organizaciones en tiempos difciles. Aun a costa de desamparar un cachito (o un muchito, segn) a los compaeros a fin de preservar al sindicato para tiempos ms propicios. Siempre fue discutible, sobre todo por la muy desigual libido destinada a cada objetivo. Sera entre un disparate y una canallada apelar a la tctica defensiva en este momento, con la poblacin avispada y consciente de sus derechos frente a un gobierno que ansa conservar legitimidad electoral y consenso masivo.

La cpula de la Unin Industrial Argentina (UIA) recibi al ministro de Produccin, Francisco Cabrera. El cnclave fue amable en los modales pero el paquete de temores y vaticinios de los hombres de negocios mete pavor.

Todo discurso sectorial es sesgado: seguro que parte del diagnstico busca allanar terreno para las paritarias y para procurar franquicias del estado. Desagiando ese componente, truena la advertencia de Juan Carlos Sacco, secretario de la entidad, vertida en los odos de Cabrera y en declaraciones a la prensa. Ponder que si no hay algunas medidas rpidas, se pueden perder entre 100 y 200 mil puestos de trabajo y apunt que el gobierno se quiere suicidar con los incrementos de tarifas. Quienes alertan son compaeros de ruta, que celebraron eufricos el cambio de gobierno.


Semestre de miedo: La herencia del Estado populista cede paso a una versin aggiornada pero no tan novedosa del estado de malestar de la derecha.

La realidad es dialctica, los vasos comunicantes son ms descriptivos que los compartimentos estancos. El golpe blando? en Brasil, tan ansiado por el establishment local, seguramente causara un colapso econmico con repercusiones tremendas en estas pampas. Derogar o restringir el impuesto al trabajo, la demanda laboral ms intensa de las CGT y el Frente Renovador, empiojara la ecuacin financiera de los gobernadores, que tan gozosamente apan a Macri.

El verano macrista fue arduo para las mayoras sociales, en plena luna de miel. El invierno se insina crudo, fro al mango. La fecha del rebote econmico M se traslad al segundo semestre en el cual el gobierno promete agenda social, inversiones extranjeras, creacin de fuentes genuinas de trabajo en el sector privado. Tendrn que remontar la cuesta abajo: el desempleo creciente, la inflacin acumulada, la recesin que ya se percibe.

Las historias de vida de los despedidos o los que sufren ataques al bolsillo se transforman en indicadores sociales. Vale preguntarse cuntas personas padecen emocional o econmicamente en forma directa. Y cmo incide la merma de ingresos de las clases populares en la economa general.

El kirchnerismo dej su herencia, que debe leer en clave de pelcula y no de foto. Niveles de empleo, de informalidad, de consumo popular, de inflacin tangibles y estables. Algunos son virtuosos, otros no, el trabajo en negro se ameset en exceso en los aos recientes. El gobierno empeor todos… y va por ms.

Las personas normales viven en el presente, quieren (tienen derecho a) comer su porcin de la torta ahora y no cuando virtualmente crezca, beber de la copa antes de que derrame.

El macrismo promete un futuro venturoso con inversiones jams vistas. Es porvenir, incierto por definicin En esta semana empeor el cotidiano de millones de argentinos. Para redondear, ningune el impacto y maltrat a trabajadores. Algunos llaman a eso remedio necesario o imagineras parecidas. Otros podemos creer que es defensa de intereses, empecinamiento ideolgico. Mal gestionado, adems.

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Villa 20: se multiplican los casos de dengue y los vecinos no tienen donde atenderse

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Denuncian que el hospital inaugurado por Macri en 2009 no tiene guardia y deben hacer más de 6 kilómetros hasta el centro de salud más cercano.

En la Villa 20, ubicada en el barrio de Lugano, los casos de dengue se multiplican hora tras hora y los vecinos se encuentran en estado de alerta: desde que comenzó el mes ya se registraron 80 casos confirmados y otros 250 se encuentran en estudio.

Mientras tanto, los vecinos afectados no tienen un lugar dónde atenderse prontamente, ya que el Hospital de Lugano, inaugurado como tal por Mauricio Macri en 2009 y construido por su amigo personal Nicolás Caputo, terminó devenido en un simple centro de Salud de atención especializada, que atiende con turnos previos, de lunes a viernes de 8 a 18 y cierra los fines de semana, obligando a las 40 mil personas que habitan en el barrio a trasladarse más de 6 kilómetros hasta el hospital Santojianni, el más cercano de la zona, que a su vez cuenta con un exceso de demanda.

Los 100 días de Macri

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Source: Los 100 días de Macri

El viernes se cumple el plazo tradicional de la luna de miel con cualquier gobierno, con lo que la imagen todava es positiva, aunque los encuestadores ya notan la baja. Tarifas, inflacin y el miedo a perder el trabajo como principales factores.

Cuando al final de esta semana se cumplen 100 das de la administracin de Mauricio Macri, la sociedad tiende a dividirse. Como es obvio, sigue existiendo una expectativa con un gobierno que recin empieza, pero una expectativa preocupada. Ni en la Argentina ni en ninguna otra parte del mundo, quienes votaron a un candidato cuatro meses atrs cambian de opinin tan rpido. No se pierde la esperanza. Lo que est influyendo fuertemente es la inflacin y por eso la mayora de los consultores registran una cada de la aprobacin de la gestin del Presidente algunos perciben una cada de diez puntos, otros un poco ms y otros un poco menos y la preocupacin viene por el retorno a la escena de un fantasma que dej de estar presente despus de los aos 90: el temor a perder el empleo. Respecto del acuerdo con los fondos buitres, los encuestadores recuerdan que el rechazo al juez Thomas Griesa fue uno de los factores de mayor popularidad del gobierno kirchnerista. Sin embargo, ahora se instal mediticamente una aprobacin de lo que llaman volver al mundo. Desde ya que slo una pequea parte de la opinin pblica conoce los detalles del acuerdo, lo que lleva a que sean ms los que estn de acuerdo que los que estn en desacuerdo.

Miradas

Para casi todos los encuestadores, el inicio de un gobierno crea expectativas, porque se confa en que el pas va a estar mejor. Federico Aurelio, titular de Aresco, evala que la sociedad argentina hoy est expectante que los tiempos venideros sean bastante ms positivos de la valoracin que hacen del presente. Hay una brecha. El 70 por ciento piensa que el pas est mal, pero cuando se le pregunta cmo estn las cosas en su casa, la mitad dice que bien y la mitad dice que mal. En este marco hay una preocupacin de que la situacin del pas no siga deteriorando la situacin personal de cada uno, con el deseo ambivalente de un pas mejor para que uno pueda estar mejor.

Las medidas de gobierno que afectaron las tarifas, el incremento de la inflacin que gener la devaluacin y otros factores que han afectado el bolsillo era esperable que iban a generar un mayor desacuerdo que acuerdo. Sin embargo, el tiempo de espera y expectativas que la sociedad le da al gobierno en el inicio de gestin permite paliar este desacuerdo y el 54 por ciento de los argentinos valora positivamente la gestin del gobierno de Mauricio Macri. Lo relevante no es que la gestin del gobierno de Mauricio Macri ha cado 5 puntos porcentuales del mes de enero a febrero, sino el desafo que tiene el gobierno nacional de darle certidumbre a la incertidumbre y a la preocupacin de los argentinos sobre el futuro.

Cambio

Hugo Haime, titular de Haime y Asociados, sostiene que para analizar a la opinin pblica hay que entender que la mitad de la poblacin vot por un cambio respecto del anterior gobierno. Entonces la situacin es que hay un apoyo al gobierno de los que votaron a Macri y hay un segmento de los que votaron a Scioli que no estn crticos. Entonces, yo definira la situacin como de expectacin y preocupacin. Expectacin porque es poco tiempo el que transcurri desde que asumi Macri y preocupacin porque por primera vez en mucho tiempo la inflacin ocupa el primer lugar en los problemas del pas. Yo dira que en diciembre haba alegra y esperanza y ahora hay optimistas, desanimados y enojados. Por ahora, un 54 por ciento opina bien de Macri. Disminuy desde diciembre, pero le da espaldas para tomar decisiones. A fines de marzo, comienzos de abril, ser buen momento para saber si los indicadores se mantienen o continan disminuyendo .

Economa

Desde hace algo ms de un mes seala Roberto Bacman, titular del Centro de Estudios de Opinin Pblica la economa ha ocupado nuevamente el centro de la escena y se ha convertido en la principal preocupacin de los argentinos. Pero es especialmente la inflacin la que ha logrado quitarle el sueo a un segmento importante de la sociedad. Lo ms importante es que esta situacin ha comenzado a impactar en la vida cotidiana de la gente; solo basta tener en cuenta algunos ejemplos de lo ocurrido en estos primeros das del mes de marzo: las verbalizaciones de los entrevistados se refieren fundamentalmente al aumento de los precios de los productos de la canasta bsica familiar, de los tiles escolares y la fuerte suba en la tarifas de la energa elctrica. Estas percepciones no hacen ms que agudizar da a da esta preocupacin. Por otro lado, es importante sealar que un viejo desvelo de la dcada del noventa vuelve a hacerse presente: la preocupacin por la desocupacin que sin lugar a dudas sigue escalando en el mapa de las percepciones espontneas de la opinin pblica, a punto tal que casi 3 de cada 10 argentinos al da de hoy la tiene como una de sus principales preocupaciones. Los datos conocidos esta semana acerca de indicadores objetivos que dan cuenta del aumento del nivel de desocupacin a lo largo y a lo ancho del pas, es otra realidad que confirma las percepciones detectadas.

Normal

Los primeros 100 das del gobierno de Macri han sido bastante buenos para el gobierno sostiene Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo. Como solemos ver en la Argentina en estos 30 aos de democracia, la mayora de los ciudadanos se alinean detrs del nuevo gobierno y orientan sus expectativas a su xito. Eso incluye a muchos de quienes no lo votaron. Esto sucedi en todos los casos anteriores de la democracia, los gobiernos electos generalmente con un caudal del orden del 50 por ciento de los votos en los primeros das consiguen una tasa de apoyo en la opinin pblica que se acerca al 70 por ciento, y termina estabilizndose por encima del 50 por ciento. Ahora bien, el estado de la economa no despierta opiniones muy favorables . En cuanto a las medidas que el gobierno ha venido tomando en estos primeros 100 das, algunas son bien recibidas y otras no tanto. Pero eso no mella la confianza en el gobierno. Claramente, al tope de las preocupaciones est el tema de la inflacin. Pero esto, acompaado de una expectativa de que las cosas mejorarn en los prximos meses, lleva a la conclusin de que se espera que el gobierno encontrar la respuesta al problema inflacionario.

Bien

Eduardo Fidanza, de la consultora Poliarqua, es quien ve mejor al gobierno de Macri: El Gobierno mantiene un alto nivel de popularidad. Segn los datos de la ltima medicin de Poliarqua, casi el 70 por ciento aprueba la gestin de Macri; la imagen del presidente tambin es alta: ms de dos tercios de la poblacin tienen buena opinin acerca de l. Prevalece la creencia de que la situacin del pas es regular o mala. Sin embargo, a la hora de mirar el futuro, la mayora de los argentinos es optimista. La economa preocupa hoy a la gente ms que la inseguridad. En forma espontnea, ms del 50 por ciento de la poblacin menciona problemas econmicos, como la inflacin, el desempleo y los bajos salarios. La mayora considera que la situacin econmica actual es regular o mala, pero casi dos tercios cree que la economa va a estar mejor dentro de un ao. Podra denominarse a este estado anmico optimismo realista. La gente tiene claras las dificultades actuales, pero acompaa el discurso del gobierno, que afirma que en el segundo semestre disminuir la inflacin y se reactivar el aparato productivo.

Nmeros

Enrique Zuleta Puceiro, de Opinin Publica Servicios y Mercados, habla de nmeros. Cuando preguntamos a los encuestados por la gestin del presidente Macri, un 52,1 manifiesta posiciones positivas, un 23,3 regulares y un 20,6 negativas. Si bien es veinte puntos menos que en el primer da de su asuncin, el porcentaje de apoyos a su gestin sigue siendo de 70,9 frente a un 27,4 de rechazos. O sea una cosa es preguntar cmo ve que funciona el gobierno de Macri y otra cosa preguntar si lo apoya o no. Yo dira que hay una esperanza preocupada. Por supuesto que pesa la sensacin de desconcierto, desarticulacin interna, que exhibe el peronismo y la virtual desaparicin de cualquier otra alternativa.

Mix

El gobierno nacional a 100 das de gestin concentra un mix de valoraciones analiza Anala Del Franco, cabeza de la consultora Analogas. Mientras que la imagen de Mauricio Macri como dirigente se mantiene en los valores de asuncin ( 66 por ciento de imagen positiva), descendi 10 puntos el nivel de aprobacin de la gestin y la de la poltica econmica, hoy 59 y 50 por ciento respectivamente. Las medidas econmicas como quita del cepo, quita de retenciones e inclusive el acuerdo con los fondos buitres mantienen un alto nivel de aprobacin, sin embargo no se percibe correlato importante de estas medidas en propio beneficio, o sea en la economa cotidiana. Las expectativas positivas disminuyeron en estos tres meses. Mientras que en diciembre se observaba que un 60 por ciento de la sociedad era optimista tanto para su futuro personal como para el pas, en la actualidad este optimismo ha descendido ms de 10 puntos.

Descenso

Para Ricardo Rouvier, referente de Rouvier y Asociados, la opinin pblica est, por una parte, expectante sobre el gobierno, aunque su estado es diferente a los primeros das. Hay un descenso. Por otra parte crece la preocupacin por la inflacin, con las derivaciones negativas que esto tiene sobre los ingresos y el empleo. Existe una base de alrededor de un 60 por ciento de apoyo, confianza y adhesin al gobierno, pero esto es menor a la expectativa favorable que haba en las primeras semanas. Hay aspectos del gobierno que no son conocidos por su silencio, y tiene que ver con la administracin del Estado sobre la evolucin de los precios de los bienes y servicios. Respecto a esto, la poblacin lo siente como un vaco, se percibe una defeccin. Los formadores de precios hacen lo que quieren y eso se traduce en una debilidad del gobierno. Durante el verano el gobierno perdi ms de 10 puntos de popularidad, pero an mantiene una mayora de adhesin. Los salarios corren por detrs de los precios y esto se advierte unnimemente.

Mala perspectiva

No hay grandes cambios respecto al momento de la eleccin seala Artemio Lpez, titular de Equis, an persiste el sistema de preferencias de opinin pblica existente al momento de votar. Sigue la polarizacin de percepciones que parte a la mitad las opiniones favorables o crticas de la gestin y figura de Mauricio Macri. Hay un dato significativo: el lder del PRO no ha logrado captar la aprobacin de quienes en noviembre de 2015 no lo votaron, fenmeno expansivo que siempre sucede con los presidentes electos en sus primeros tres meses de gestin. Macri no lo ha logrado. En perspectiva, veo una merma notable del nivel de actividad, empleo, poder adquisitivo del salario (del orden de los 10 puntos) y la consecuente cada de consumo en un contexto inflacionario del 40 por ciento anual ( 50 por ciento en alimentos y bebidas), lo que terminar impactando muy negativamente sobre la opinin pblica. El deterioro es habitual en contextos de crisis socioeconmica, obsrvese el caso cercano de Dilma Rousseff que paso del 60 por ciento de imagen positiva al 9 por ciento tras el primer semestre de su segundo mandato.

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Denuncian el desmantelamiento de Conectar Igualdad: “Estamos perdiendo la posibilidad de que nuestros pibes tengan una educación gratuita y de calidad”

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Los trabajadores del Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa fueron son los los responsables de la formación de 20 mil docentes desde 2010 y distribuyeron 5.300.000 netbooks y 7 mil Aulas Digitales Móviles. Además desarrollaron el sistema operativo Huayra Linux, un sistema operativo que intenta romper el monopolio de la transnacional Microsoft.

En declaraciones a Informativo FARCO, el delegado del gremio ATE en el ministerio de Educación Rodrigo Recalde confirmó que fue el propio jefe de gabinete del Ministerio, Diego Marías, el que les comunicó ayer que todos quedaban sin trabajo. De este modo, hay 80 despedidos y esto repercute en 1000 trabajadores que conforman los equipos territoriales.

Recalde contó el trabajo que realizan en el programa Conectar Igualdad y opinó que estos despidos como otros que se están produciendo en el Estado quitan derechos a la población: “Estamos perdiendo la posibilidad de que nuestros pibes tengan una educación gratuita y de calidad”.

 

Gestión Macri: su imagen cayó 20 % desde su triunfo en segunda vuelta

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Un estudio, que comprende tres sondeos de noviembre, enero y febrero, revela un derrumbe después del anuncio de las medidas económicas y la ola de despidos.

Despidos, inflación, dólar, quita de retenciones. Las primeras medidas tomadas por el gobierno de Cambiemos provocaron que la imagen del presidente Mauricio Macri cayera entre un 17 y un 20% desde que se sentó en el sillón de la Casa Rosada.
Según un relevamiento de la consultora Raúl Aragón & Asociados, el estudio comprende tres sondeos: el primero después de su triunfo en la segunda vuelta ante Daniel Scioli el 22 de noviembre, el segundo entre el 5 y el 9 de enero y el tercero y último, el más reciente, entre el 15 y el 19 de febrero, en el marco de la primera ola de despidos.
En las dos primeras mediciones, Macri conservó un nivel alto de imagen positiva pero en la tercera etapa de evaluación, la aprobación cayó considerablemente. Las variables analizadas fueron la propia imagen del mandatario, la calificación de gestión y la comparativa con la administración de Cristina Kirchner.
Según Aragón, en la medición de febrero, en las tres variables las caídas fueron de entre el 17 y el 20%. Para el consultor se registró, además, “un incremento correlativo de las calificaciones negativas de entre 13 y 20%”.
En la primera medición aquellos que consideraban que el estilo de Macri sería autoritario el 61,3% también lo calificaba negativamente en términos de imagen general. En la última medición este porcentaje aumenta a 77,9%: “Así, tres de cada cuatro consultados que consideraron en febrero que su estilo es autoritario también lo califican negativamente, mientras que en noviembre esta correlación sólo se verificaba en uno de cada tres”.

Estado y sistema de medios: una relación compleja

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Entrevista a Martín Becerra

La confusión entre pauta oficial y subsidios es funcional a la corrupción

Por Conrado Yasenza

(para La Tecl@ Eñe)

Martín Becerra es un riguroso analista de los procesos de concentración de medios en América Latina y ha participado en numerosos debates sobre regulación de medios en la región. Doctor en ciencias de la información por la Universidad Autónoma de Barcelona, Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), investigador independiente en el Conicet y profesor titular por concurso en la Universidad Nacional de Quilmes y en la UBA. En esta entrevista Becerra analiza las nociones de pauta oficial y subsidios, plantea la necesidad de entender las diferencias entre estos dos conceptos y enumera una serie de políticas superadoras de la discriminación histórica y actual que caracteriza el uso de recursos públicos como publicidad oficial.

– La pauta oficial concentrada en un gobierno de un único color político presiona y condiciona la pluralidad de voces. En ese sentido, cuáles serían las formas más adecuadas de distribución de la pauta oficial teniendo en cuenta que los medios que no cuentan con otros recursos, o unidades operativas de negocios, necesitan la pauta oficial para subsistir.

– Los recursos que los gobiernos usan como publicidad oficial tienen, en los hechos, tres funciones: por un lado, establecen un vínculo económico para condicionar la línea editorial de medios, productoras, conductores y periodistas; en segundo lugar, subsidian o ayudan a medios, productoras, conductores y periodistas en su sostenimiento; en tercer lugar, el menor en su importancia, difunden actos de gobierno. Los tres objetivos no son excluyentes y en muchas ocasiones los vemos combinados.

Los fuertes intereses entre medios y política impidieron, hasta ahora, que se haya regulado y que se dispongan por ley criterios claros, no discriminatorios y públicos en la materia. A la vez, hay que recordar que la mayoría de los medios en la Argentina no existiría sin asistencia económica estatal, que no es obligación estatal sostener económicamente medios privados pero que sí es obligación del Estado -incumplida, por cierto- que si tiene líneas de financiamiento hacia los medios, debe entonces ser ecuánime y no discriminador.

Ahora bien, como decís, el gobierno de Macri, al controlar las tres principales cuentas estatales (Nación, Provincia de Buenos Aires y Ciudad), podrá articular su estrategia de comunicación sin recargar el presupuesto y, como no habrá competidores de su talla en el mercado publicitario (que sí tuvo Macri como jefe porteño), tiene la doble oportunidad de atenuar la fusión entre el color partidario y el de la gestión y de adecentar un área con el lastre del affaire Niembro. Si aprovechara esta oportunidad, el PRO cambiaría un eslabón clave de su ADN, ya que el bombeo publicitario le es constitutivo (de hecho, el gasto per cápita en pauta del gobierno porteño es mayor que el del gobierno nacional).

Si tuviera que sugerir políticas superadoras de la discriminación histórica y actual que caracteriza el uso de recursos públicos como publicidad oficial, en primer lugar diferenciaría políticas estatales de subsidios al sector de los medios, en donde obviamente correspondería a su vez organizar esos subsidios en función del aporte a la producción local, independiente, alentando diversidad de géneros, temáticas, contenidos y actores sociales y geográficos. Muchos Estados en el mundo tienen regulados los subsidios a medios y organizaciones de comunicación como productoras. Si se diferenciara subsidio y de publicidad oficial, ésta tendría como razón de ser la difusión de los actos de gobierno, una obligación republicana. Pues bien, el monto de la publicidad oficial se reduciría significativamente -a cambio de regular por ley un sistema de subsidios-. El propósito de la publicidad oficial, en teoría, es informar sobre asuntos de interés público, lo cual incluye temas ligados a la salud, a la educación, a la seguridad, a la realización de elecciones, por ejemplo. Pues bien, con la separación de la lógica de subsidio de la de la publicidad oficial se despejaría una confusión que, en definitiva, es funcional a la discriminación y a la corrupción y que, según el Sistema Interamericano de DDHH, es concebido como un mecanismo de “censura indirecta”.

En segundo lugar, plantearía que tanto para los subsidios como para la publicidaddeberían respetar criterios públicos y no discriminatorios, tanto a la hora de planificar esas inversiones como en su uso.

En tercer lugar, debe garantizarse el acceso a la información sobre todo el proceso de contratación y de uso (quién, cómo y cuándo recibió esos recursos, en qué los empleó). Esto refiere asimismo a otra cuestión, directamente vinculada a ésta, y es la auditoría integral y pública de las políticas en esta materia.

En cuarto lugar, ni los subsidios ni la publicidad oficial deben discriminar por opinión o línea editorial. Una vez dispuestos los criterios, todos los medios que califiquen en cada línea de subsidio (o campaña publicitaria) deben recibir el mismo porcentaje. Por ejemplo, si se realiza una tabla jerarquizando el ítem noticias locales, todos los que tengan un informativo local de x cantidad de minutos recibirán igual pauta, sean oficialistas u opositores.

Asimismo, los criterios de adjudicación deben estar escritos, regulados y la ponderación entre los distintos ítems ser conocida por todos.

Estos son los parámetros del sistema interamericano de DDHH.

Una vez separado lo que es subsidio de lo que es publicidad oficial, y que ésta sería reducida significativamente en su incidencia, creo que los criterios mínimos para planificar su distribución serían:

a) Alcance de cada medio (no significa audiencia, pues un medio chico puede tener un alcance local mayor que un medio grande con enorme audiencia)

b) Perfil del público según cada campaña.

c) Precios del centímetro/minuto/link en cada caso.

d) Impacto local.

e) Circulación o audiencia.

f) Contenidos locales producidos por el medio (no es lo mismo que “impacto local”).

g) Situación legal/económica del medio (ante el fisco, cantidad de trabajadores, empleo en blanco, etc.)

h) Porcentaje de participación de los medios comunitarios/sin fines de lucro en esa distribución.

– ¿No son parámetros muy vinculados a las reglas del mercado?

– Aclaro que estos son criterios adaptados de la contribución realizada al respecto por el Sistema Interamericano de DDHH. A mí no me parece que el planteo esté traccionado por criterios de mercado o que esté fundamentalmente determinado por eso, porque aclaré que el componente de subsidio, que considero más importante, tendría otros criterios. Ahora bien, el componente de pauta publicitaria sí incorpora algunos criterios del mercado publicitario porque, aunque parezca elemental, estamos hablando de “publicidad” oficial. Sin embargo, la lectura de esos criterios que yo sugeriría a una política pública en la materia se combina con otros criterios de funcionamiento del sistema de medios incluyendo a comunitarios y sin fines de lucro, además de ponderar lo local. Ahora bien, no se me ocurre un mecanismo o sistema que, sin ser discrecional, permita sostener criterios de distribución de publicidad oficial y que a la vez excluya todo criterio de mercado. Si se separara publicidad de subsidios, entonces los criterios para asignar subsidios no tendrían por qué tener relación dependiente con el mercado, pero si hablamos de “publicidad” oficial, entonces hay que pensar en campañas publicitarias, públicos-objetivo, etcétera.

– En países como Francia o Canadá existen sistemas para otorgar subsidios. En Francia, por ejemplo, los subsidios están vinculados a la compra de diarios de poca tirada por parte de escuelas para la enseñanza de lectura de periódicos.

– Sí, ese es un ejemplo. Otra política que aplican, siempre dentro del componente “subsidio” (insisto en que está diferenciado del de publicidad oficial) es apoyar económicamente a medios comunitarios específicamente (con especial hincapié Francia); otra es que se subsidia la producción de noticias locales, en otros casos, producciones independientes.

– ¿Coincide con la idea de relación extrema entre subsistencia de medios y pauta oficial, y en ese sentido, de grados de condicionamiento?

– Claro, pero si hay un sistema de subsidios con criterios claros y “universales”, lo que significa que no se asignan por simpatía o antipatía política, se atenuaría la incidencia de la publicidad oficial y su función como dispositivo de alineamiento de empresas de medios, productoras, conductores y periodistas.

El derrumbe súbito de algunas empresas engordadas durante los últimos años con recursos de publicidad oficial (pienso en el grupo Szpolski-Garfunkel, por ejemplo) para funcionar como arietes del oficialismo, una vez que cambia el gobierno y que, en consecuencia, su fuente de ingresos estatal se interrumpe, es muy revelador sobre los manejos de esos empresarios, su nulo control estatal, el impacto sobre los trabajadores (que ahora mismo recaman el pago de sueldos del año pasado) y sobre la audiencia y, lo más importante, el ADN de una política que no vaciló en usar los recursos públicos como sistema de premios y castigos y que se imaginó eterna y por lo tanto, no contingente a los vaivenes lógicos de la alternancia política.

Hay que tener presente que la estructuración del sistema de medios de comunicación de Argentina (y de muchos otros países de la región) dista de ser homogénea y asume formas de funcionamiento fronterizas entre lógicas feudales y capitalistas. Por fuera del bolsón minoritario de los principales (y gigantescos) grupos empresarios, capitalistas consolidados, que mercantilizan sus productos y obtienen importantes ganancias con ellos, el resto de actores, sean empresas u otras organizaciones, son decididamente sensibles a la inyección de recursos a través del Estado, tanto a nivel nacional como provincial y municipal. Si estos recursos siguen sin ser regulados, el comportamiento del sistema político y de medios reproducirá sus taras en perjuicio del interés público.

Buenos Aires, 8 de febrero de 2016

La Tecl@ Eñe – Revista de Cultura y Política

Denuncian que el Gobierno mantiene paralizado el yacimiento de carbón en Río Turbio

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Denuncian que el Gobierno mantiene paralizado el yacimiento de carbón en Río Turbio

Denuncian que el Gobierno mantiene paralizado el yacimiento de carbón en Río Turbio

El diputado provincial Matías Mazú responsabilizó al gobierno nacional y a las nuevas autoridades designadas al frente del yacimiento de carbón de Río Turbio, por la parálisis de la empresa, en cesación de pagos desde diciembre, y el impacto negativo que esta situación genera sobre la economía de esa ciudad.

En declaraciones a radio Del Plata, el legislador del del Frente para la Victoria de Santa Cruz denunció que Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) “está totalmente parada por decisión del gobierno nacional. En diciembre se cortó la cadena de pagos para las empresas y para los laburantes”, y detalló que hasta fines de enero, “la mina estuvo sin interventor, sin conducción, producto de la desidia”.

“A nosotros nos entristece que, buscando la crítica vana a un gobierno que se fue, pongan en peligro nuevamente las fuentes de trabajo“, graficó Mazú.

Asimismo el diputado dijo lamentar que “todavía pongan en duda si era necesario invertir en este rincón de la patria e incluso en el carbón”, sostuvo, al tiempo que explicó que “en Estados Unidos el 40 por ciento de la energía es a base de carbón. En Europa del este y en Alemania se consume muchísimo carbón”.

“Con 100 mega nos sobra para abastecer a toda Santa Cruz, y la usina puede generar 240, para aportar 120 al (sistema) interconectado”, apuntó.

“Yacimientos Carboníferos está totalmente parada por decisión del gobierno nacional”

El también ex intendente de la ciudad patagónica recordó la historia reciente del yacimiento, que “en la década del noventa se privatizó y fue vaciado. Más de uno de los que están en el gobierno son los que accionaron sobre ese proceso de privatización y vaciamiento de las empresas del Estado, entre las que estuvo YCF (Yacimientos Carboníferos Fiscales)”.

Mazú puntualizó además que “la mina está en condiciones de sacar carbón porque tiene tres frentes cero kilómetro en condiciones de producir. Hoy no está produciendo nada. Son 2.400 trabajadores que están sin tareas, porque al interventor designado solo le dieron facultades para hacer una auditoría”.

Y agregó: “En Río Turbio viven más de 30.000 personas. Todo gira alrededor del yacimiento, que es la principal unidad económica de la ciudad. Las autoridades que se hicieron cargo de la mina decían que el carbón era inviable y ahora dicen que tienen una propuesta, bueno, entonces tienen que ponerse a laburar”.

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