Batalla cultural, imaginarios y legado simbólico

Batalla cultural, imaginarios y legado simbólico

Chávez, tres años después

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Chávez, tres años después

(Por Atilio A. Boron * ) Hoy se cumplen tres
años de la desaparición física de Hugo Chávez Frías, venezolano y
latinoamericano como su numen político Simón Bolívar. Con su muerte, cada vez
más sospechada de haber sido un homicidio biotecnológicamente planificado y
ejecutado, se apagó el principal motor de los procesos de unidad e integración
de los pueblos y estados que constituyen Nuestra América. Y como es sabido, si
hay una constante en la política del imperio hacia estas zonas al Sur del Río
Bravo es que todo intento de unión o integración debe ser combatido con total
intransigencia. Washington ha sido invariablemente fiel a esta máxima desde los
tiempos del Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar en 1826 en la ciudad de
Panamá, por entonces parte de la Gran Colombia creada por inspiración de aquél
en el Congreso de Angostura en 1819. La Casa Blanca ha aplicado ese principio
geopolítico desde entonces, independientemente del color político (o el de la
epidermis) del ocupante de turno en la mansión presidencial. Lo estamos viendo
ante nuestros propios ojos en estos días.

En una América
Latina atontada por las agresiones del neoliberalismo de los noventas y
deslumbrada por los espejitos de colores que prometía el neocolonialismo con su
fetichismo consumista irrumpió Hugo Chávez desde Caracas. Lo hizo como una fuerza
desatada de la naturaleza, para sacar a los latinoamericanos de su sopor e
invitarlos a librar una nueva y decisiva batalla contra el imperialismo y por
nuestra segunda y definitiva independencia. Y lo pudo hacer porque, para
utilizar el elogio que Lenin le dedicara a Rosa Luxemburgo, Chávez era un
águila que volaba más alto y veía más lejos que todos los demás. Su llamado bolivariano
y martiano al principio fue desoído; luego fue escuchado con incredulidad por
políticos que presumían de ser “realistas” y no lo eran; después con suspicacia
y finalmente, gracias a su enorme capacidad de persuasión, aceptado como la
única vía de entrada digna al siglo veintiuno.

Chávez movilizó y excitó
las ansias emancipatorias de pueblos y naciones sumidos por siglos en la
opresión. Voltea en Venezuela la primera ficha de un dominó que luego recorrería
todo el continente: la segunda caería en Brasil con Lula en el 2002 para seguir
con Kirchner en Argentina, en el 2003; con Evo y Tabaré Vázquez en Bolivia y
Uruguay, en el 2005; con Correa en Ecuador, en el 2006 y en ese mismo año con
Ortega en Nicaragua y Zelaya en Honduras; con Cristina en el 2007; con Lugo en
Paraguay en el 2008 y Funes en El Salvador, en el 2009, despejando el camino
para que el ex Comandante del FMLN, Salvador Sánchez Cerén, asumiera la
presidencia de ese país en el 2014. En el 2010 José Mujica ratificaría la
hegemonía del Frente Amplio y conquistaría la presidencia del Uruguay, misma
que en el 2015 volvería a recaer en las manos de Tabaré Vázquez. Basta con
recordar esta radical modificación del mapa sociopolítico latinoamericano para
calibrar el imperecedero espesor político de la herencia chavista. Este nuevo
ciclo, que algunos llaman “progresista” y que se apresuran a dar por muerto,
combina procesos de ascenso de masas de diversa naturaleza -algunos más
radicales, otros menos- pero con un signo común: su enfrentamiento, más o menos
abierto según los casos, con los designios del imperialismo norteamericano.
Pruebas al canto: el rechazo del ALCA, en Mar del Plata, en donde Chávez logró
el decisivo apoyo del anfitrión de la Cumbre de las Américas, Néstor Kirchner,
y el no menos fundamental de Lula, arrastrando a casi todos los demás.

Estados Unidos
todavía no se recupera, más de diez años después, de esa, su mayor derrota
estratégica y geopolítica en el hemisferio. Tuvo que admitir el rotundo fracaso
de su política cubana que, en palabras de John Kerry, concebida para aislar a
Cuba terminó aislando a los Estados Unidos. Tuvo que lanzar un plan criminal
para tratar de eliminar al chavismo de la faz de la tierra; logró hacerlo
físicamente con Chávez pero el chavismo sigue, acosado, atacado, pero aún de
pie y luchando. Y, pese a las campañas desestabilizadoras para acabar con los
gobiernos de inspiración bolivariana, en Bolivia Evo tiene aún tres años de
mandato y en Ecuador no se percibe ninguna figura o coalición política que
pueda derrotar a Alianza País en las elecciones de Febrero del 2017. La
Argentina fue la gran decepción, por una derrota absurda producto de una serie
interminable de errores y desaciertos que terminaron instalando a una fuerza
conservadora en la Casa Rosada. Pero aún así, en medio de esta verdadera
“guerra de reconquista” que ha lanzado el imperio para volver a subordinar a
los países del área a la hegemonía norteamericana el legado de Chávez sigue
vigente en la UNASUR, en la CELAC, en el ALBA, en Petrocaribe, en el Banco del
Sur (boicoteado a muerte pero aún con chances de sobrevivir a tanta mezquindad
y estupidez políticas) en TeleSUR, en la Radio del Sur.  Vivo también en una de sus iniciativas más
nobles: la convocatoria, que sólo él pudo hacer, para iniciar los Diálogos de
Paz entre las FARC-EP y el gobierno de Colombia en La Habana y poner fin a
medio siglo de guerra civil. Por eso, en un alarde de cobardía sus enemigos hoy
se ensañan con su obra. Lo vituperan porque saben que ahora, ya muerto, ese
hombre, militar y humanista a la vez, dueño de una insaciable sed de saber y de
una erudición sólo comparable a la de Fidel, no puede responderles. De no
mediar por tan infeliz circunstancia, las ilustres mediocridades que
constituyen el grueso de sus enemigos no podrían haber resistido más de quince
minutos en un debate sobre temas de política, economía o cultura. Se desgañitan
pregonando los errores de su gestión, y la de su sucesor, Nicolás Maduro. Pero,
a la hora de realizar un balance (porque no conozco ningún gobierno que haga todo
bien o todo mal, ni siquiera el Vaticano, como lo recordaba con indisimulada
ironía Nicolás Maquiavelo) los aciertos históricos de Chávez exceden con creces
sus errores, allí donde y cuando los hubiera cometido. Y esto es lo que importa
y por eso, a tres años de su muerte, su legado sigue vivo en nuestros pueblos.
Su ferviente llamado a la unidad, a la resistencia ante el imperialismo, es tan
actual hoy como ayer. Por eso Chávez vive, como Camilo Torres, asesinado hace
cincuenta años, como el Che, asesinado hace cuarenta y nueve años. Por eso
recordarlo es un deber al que ningún revolucionario debe renunciar.
*  Director del PLED, Centro Cultural de
la Cooperación  

Alejandro Grimson. El relato macrista

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ANÁLISIS DEL DISCURSO DE MACRI: LA CATÁSTROFE QUE NO EXISTIÓ EN EL GOBIERNO ANTERIOR CONLLEVA LA NECESIDAD DE INVENTAR LA CAÓTICA HERENCIA

Escúchalo en:

http://radiocut.fm/audiocut/alejandro-grimson-el-relato-macrista/#f=radio&l=related

Fuente: Radio Del Plata – Siempre es hoy

Los carteles que pusieron incómodo a Macri mientras viajaba en el #TrenRoca

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El presidente Mauricio Macri dejo inaugurado el tramo que va desde Plaza Constitución a Quilmes y durante el viaje en el tren Roca junto al ministro de Trasporte Guillermo Dietrich, se topó con carteles que criticaban sus políticas.

Al costado de las vías, vecinos mostraron su descontento mediante grandes carteles con las leyendas “Macri= Hambre” y con la frase “No fue Magia”.

Macri al principio no advirtió la situación y levantó la mano en gesto de saludo. Después, se lo notó incómodo, tal como quedó registrado por la transmisión oficial a través del canal que Casa Rosada tiene en Youtube.

Al descender del tren fue recibido por un grupo de trabajadores de la Uocra que lo recibió con cánticos de apoyo.

En el acto también estuvieron presentes el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich; el ex ministro de Transporte del kirchnerismo, Florencio Randazzo; y el intendente de Quilmes, Martiniano Molina.

Hay que volver a la política

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Source: Hay que volver a la política

El ministro del Interior, esto es, el ministro político por excelencia del gobierno, se juntó hace unos días, con todos los presidentes de los partidos políticos de nivel nacional para discutir, según dijo, la reforma política, pero en realidad lo que se discutió fue la reforma electoral. Y así, temas como boleta única, duración de las campañas, unificación de las elecciones (sobre 52 domingos que tiene el año calendario en 2015 hubo 32 domingos comiciales), debate obligatorio entre los candidatos a presidente, juntas electorales, primarias obligatorias, etc., etc. son solo temas electorales que de reforma política no tienen nada. Sin embargo todos los medios de comunicación (TV, radio y diarios) hablaron de reforma política.

 

El tema central de dicha reforma, si es que se quiere estudiar en serio, es la crisis de  representatividad política en que han caído los partidos políticos. Éstos hoy no representan a nadie o mejor aun representan solo a “las oligarquías partidarias” cuyo único objetivo es perpetuarse en el poder para el enriquecimiento personal y del grupo familiar.

 

Ese gran pensador político que es el español don  Antonio García Trevijano en su magnífico tratado Teoría de la república lo ha hecho notar muy bien cuando afirma que después de la segunda guerra mundial entran en vigencia plena las Constituciones del Estado de partidos y entonces éstos dejan de formar parte de la sociedad civil para formar parte del Estado.

 

Una genuina reforma política debe romper el monopolio de la representación política que ostentan los partidos políticos y otorgar representación a las organizaciones libres del pueblo que nacen de la vida misma de la comunidad.

 

Esto el peronismo lo hizo cuando sancionó la constitución de la provincia del Chaco en 1951 en donde se votaban diputados tanto a través de los partidos políticos como por las organizaciones sociales (sindicatos, cooperativas, cámaras empresarias, etc.)

 

Pero el peronismo es sabido que ha tenido muchas máscaras a través de su historia y así fue filofascista con Apol, conservador con Isabel, liberal con Menem, socialcristiano con Duhalde y Cafiero para, finalmente, terminar como socialdemócrata con los Kirchner. Vaya uno a saber que máscara adoptará de ahora en más.

 

Con la caída del Muro del Berlín y la implosión soviética la tensión entre izquierda y derecha va desapareciendo. La izquierda aceptó la economía de mercado y la derecha adoptó posiciones culturales de la izquierda.

 

El progresismo y los derechos humanos son la bandera que comparten una y otra. Y en ese sentido son intercambiables. Así, en estos ámbitos los hombres y programas de Kirchner o de Zapatero son mutatis mutandi los mismos que los de Macri o de Rajoy.

 

Y si el votante del pueblo no vislumbra una diferencia fundamental entre izquierda y derecha, observa el pensador francés Alain de Benoist, es por ello que su voto es errático: en una elección vota a uno y en otra a su contrario. Así la justificación o legitimación de la política no se funda en los valores que sustentan los partidos sino en la mayor o menor legitimidad de las demandas de los grupos de presión.

 

Hoy la política como ciencia arquitectónica de la sociedad, según propiciaban Platón y Aristóteles, ha desaparecido.

 

De modo tal que hay que volver a la política, a la recuperación de un Estado fuerte, que tenga capacidad de sanción y al mismo tiempo a una economía libre que pueda ser vigilada, evitando así el desmadre que produce la ambición desmedida de los hombres cuando carecen de sanción.

 

– Alberto Buela es  arkegueta – buela.alberto@gmail.com, www.disenso.info

"Se acabó una etapa de confrontación"

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“Se acabó una etapa de confrontación”

El referente histórico del peronismo y actual miembro del Frente Renovador de Sergio Massa, Julio Bárbaro, charló con Rodo Herrera en el programa Tema Uno, emitido por CN23, sobre la crisis en el bloque del Frente Para la Victoria en la Cámara de Diputados y la separación de una decena de sus miembros del grupo principal del kirchnerismo en ese recinto. 

“El gestor del kirchnerismo era Néstor, Cristina hereda, pero nunca se ocupó de contruirlo”, sentenció Bárbaro en torno al armado que encabezó la ex presidenta cuando estuvo en el mando. “Se acabó una etapa de confrontación. Si cuando tenés poder te la crees, cuando te bajás te lo van a hacer cobrar”, indicó. 

“El lunes me llamó Mauricio Macri para ofrecerme un cargo. A mí me interesa el debate y escribir. Néstor me aguantó la disidencia un poco más de tres años, después me persiguieron. El fanatismo siempre es atraso”, expresó Bárbaro. 

“Perón dialogaba. Yo nunca pude lograr que Néstor reciba a Bergoglio”, ejemplificó para comparar el peronismo fundacional del actual llevado por el kirchnerismo.  

“Yo creo que si Daniel y Cristina hubieran podido sentarse y acordar que él se distanciara de ella para ganar, ganaba. Yo le dije que él iba a perder muchos votos por no ser él. A Scioli lo eligen porque es el menos fanático y el más humano de los candidatos. Él era el más querido por la gente y no supo explotar eso. Por eso me enojé con él”, recordó sobre el balotage que consagró a Macri como presidente. 

“Macri tiene una cosa muy en contra que es la derecha. En Argentina ser de derecha es muy duro. Había gente que me decía que quería votar en contra de Cristina pero no a la derecha. Macri lo supo dar vuelta, pero el peronismo ayudó mucho. Además, Aníbal Fernández se convirtió en una figura difícil de votar”, diagnosticó.

Capitanich: coyuntura y estructura. Recuperar la identidad . la cuestión de la centroizquierda populista

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“Estoy sorprendido por el rol de algunos actores”, comenzó Capitanich y remarcó que “no hay razones para propiciar una lectura política que induzca a una ruptura del bloque”. Lejos de dramatizar ante el nuevo escenario, sostuvo que hay que “extremar los recaudos necesarios para fortalecer la unidad” y ver si se trata de algo de carácter transitorio o definitivo.

Capitanich subrayó que “no hay que lesionar la intimidad de cada uno los actores de la ruptura”, ya que de ser así se podría “agudizar una confrontación que sería irreversible”.

“No se puede tener unidad de acción sin unidad de concepción”, agregó y señaló que “la transición posible podría ser una lista de unidad con un plazo determinado”. “Tenemos que recuperar la base identitaria y Cristina Fernández de Kirchner tiene que aportar para que no se disgregue la identidad de Justicialismo”, concluyo.

Video Reportaje con Morales Solá, acá ( Muy importante)

FREI BETTO: DESCUIDAR LA EDUCACIÓN IDEOLÓGICA, GRAVE ERROR

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Source: FREI BETTO: DESCUIDAR LA EDUCACIÓN IDEOLÓGICA, GRAVE ERROR

Por Luis M. Arce y Anubis Galardy

 Para el fraile dominico brasileño Frei Betto, una de las causas principales de retrocesos en gobiernos progresistas en América Latina es el descuido en la formación ideológica de la sociedad.
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A juicio de uno de los gestores de la teología de la liberación, no se trata de un fenómeno nuevo ni propio del continente, pues ya se había dado en la antigua Unión Soviética y en el resto de Europa del Este.

En una detallada entrevista con periodistas de Prensa Latina durante su participación en la II Conferencia Internacional Con todos y para el bien de todos, dedicada a José Martí, Betto defendió esos criterios a la luz del pensamiento político y antimperialista martiano.

Hemos avanzado mucho en los últimos años, se logró elegir jefes de Estado progresistas, conquistar conexiones continentales importantes como la alianza bolivariana, Celac, Unasur, pero se cometieron errores.

Según precisó, desde el punto de vista humano lo más fuerte fue no cuidar la organización popular, el trabajo de educación ideológico y allí entra en juego José Martí porque él siempre se preocupó por el trabajo ideológico.

Ahora tenemos que hacernos una autocrítica fuerte y preguntarnos cómo vamos a rescatar esos gobiernos progresistas desde el punto de vista de países como Venezuela, Argentina, Brasil. ¿Cómo evitar en Venezuela y Brasil, por ejemplo, la catástrofe de lo que acaba de suceder en Argentina?

A una pregunta sobre si retrocesos de esa naturaleza fueron advertidos en las ideas martianas, Betto responde positivamente.

Sí. Los retrocesos en una sociedad desigual significan que hay una permanente lucha de clases. No podemos engañarnos, pues no se garantiza el apoyo popular a los procesos dando al pueblo sólo mejores condiciones de vida, porque eso puede originar en la gente una mentalidad consumista.

En Brasil, ejemplifica, mucha gente ya está aburrida porque no puede consumir como antes. Yo diría que, con todos los logros del gobierno del Partido de los Trabajadores con los presidentes Lula y Dilma, lamentablemente hemos desarrollado una conciencia más consumista que ciudadana.

¿Cuál es el problema? No se politizó a la nación, no se hizo un trabajo político, ideológico, de educación, sobre todo en los jóvenes, y ahora la gente se queja porque ya no puede comprar carros o pasar vacaciones en el exterior.

Estamos volviendo atrás, sobre todo, porque no hemos desarrollado una política sostenible; no hemos hecho reforma estructural, reformas agrarias, tributarias, presidenciales, políticas. Encauzamos una política buena pero cosmética, o sea, carente de raíz, sin fundamentos para su sustentabilidad.

Por eso si me preguntan qué va a pasar en Brasil, yo espero que no pase lo peor, que es el regreso de la derecha al poder. Ahora depende mucho de Dilma en los próximos dos o tres años.

Pero lamentablemente, por lo pronto, no hay señal de que va a cambiar la política económica que hace daño a los más pobres y favorece a los más ricos.

Los periodistas indagan si el consumismo y la corrupción que denuncia tanto están matando la utopía en pueblos de nuestra América, como Argentina y otros, y el entrevistado responde con un sí rotundo.

Sí, porque si la gente no tiene perspectivas de sentido altruista, solidario, revolucionario, de la vida, se va hacia el consumismo, y eso afecta toda perspectiva socialista y cristiana, que es desarrollar en la gente valores solidarios. La solidaridad es el valor mayor tanto del socialismo como del cristianismo.

En la perspectiva capitalista, al contrario, sustenta, la competitividad y la seducción de ese modo de producción es muy fuerte. Toda la presión de los medios de comunicación, publicidad, películas, telenovelas va dirigida a evitar que la gente quiera cambiar el mundo.

Según esos postulados, usted puede cambiar de camisa, de cabello, de anteojos, de carro o de cerveza, pero jamás cambiar su realidad política.

Betto insiste en que en eso radica la falla en gobiernos progresistas, no hicimos un trabajo de base, de formación ideológica de la gente, a pesar de saber que todos nosotros somos egoístas por naturaleza, desde niños.

La educación para el amor, para la solidaridad, es un proceso que hay que desarrollar pedagógicamente, y como eso no se cuidó desde un primer momento, ahora afrontamos las consecuencias, lamentablemente, particulariza.

Al abordar el proceso de distopía, es decir, los intentos de presentar la utopía como algo del pasado, reitera que en los países como Brasil o Venezuela, los gobiernos se equivocaron al creer que garantizar los bienes materiales equivalía a garantizar condiciones espirituales, y no es así.

En ese sentido Betto es también muy agudo en el caso de Cuba al opinar que el gobierno revolucionario, que ha hecho un trabajo ideológico de educación política con el pueblo, ha sido demasiado paternalista según su punto de vista.

Explica que la gente ha mirado a la revolución como

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una gran vaca que le da leche a cada boca, pero con eso no se moviliza a la gente para un trabajo más efectivo en la consolidación ideológica relacionada, por ejemplo, con la producción agrícola e industrial.

También cree, aunque admite poder equivocarse, que la dependencia de la Unión Soviética llevó a Cuba a acomodarse un poco, y hoy importa del 60 al 70 por ciento de productos especiales de consumo y se convirtió prácticamente en una nación que exporta servicios médicos, educadores, profesionales e importa turistas para conseguir más divisas.

Tenemos que reflexionar todos para definir cuál es el camino entre una perspectiva consumista y una paternalista. Y ahí hay que contar con José Martí, recomienda.

Educación política, participación, compromiso efectivo con la lucha, adecuación de la teoría y la práctica, es lo correcto y ahí están los ejemplos de Martí, de Fidel Castro que han vivido dentro del monstruo, como el caso de Martí, y el de Fidel que proviene de una familia latifundista y se convirtió en revolucionario.

¿Qué pasó en la conciencia de José Martí y de Fidel Castro, quienes tenían la oportunidad de hacerse un lugar en la burguesía pero tuvieron una dirección evangélica para los pobres y asumieron la causa de la liberación?, se pregunta.

La respuesta es la que va a indicarnos el camino que vamos a seguir para evitar que el futuro de América Latina sea de nuevo un lugar de mucha desigualdad, de mucha pobreza, porque corremos el riesgo de ser de nuevo neocolonia de Estados Unidos y de Europa Occidental.

Tomando esas últimas afirmaciones recuerda algo en lo que viene insistiendo desde hace largo tiempo, relacionado con los cambios de paradigma en las sociedades nuestras.

Ya no son paradigmas altruistas, solidarios, como el Che, Camilo, Fidel, Raúl. La gente quiere imitar a los consumistas, sus cantantes, deportistas, porque son las imágenes que el capitalismo proyecta y los jóvenes quieren una razón de vivir, todos nosotros la queremos, y es una disputa permanente entre quienes quieren llevar a los jóvenes a su redil.

Pero no es fácil vivir en un mundo en el que el neoliberalismo proclama que la utopía está muerta, que la historia ha terminado, que no hay esperanza ni futuro, que el mundo siempre va a ser capitalista, que siempre va a haber pobres, miserables, y ricos, y que, como en la naturaleza, siempre va a haber día y noche y eso no se puede cambiar.

¿Pero cómo se resuelve un problema como ese, como en el caso de Argentina, donde hay decenas de partidos y una división atroz?, preguntamos y responde con una conceptualización política.

La derecha se une por interés, y la izquierda por principios, y cuando la izquierda pierde los principios, ahí está el lío.

Qué izquierda esta, afirma, que en Brasil admite corrupción, que hace políticas de ajuste fiscal para penalizar a los pobres y favorecer a los ricos. Entonces, cuando la izquierda viola el horizonte de los principios y va por los intereses, le hace el juego a la derecha.

En Brasil hay una frase definidora: “con esta izquierda no necesitamos tener la derecha porque ya está”. Hay gobiernos progresistas pero con una tremenda corrupción y creen que se puede movilizar a un pueblo a través de consignas. No es así.

¿Cuál es la salida entonces?, preguntamos.

La tarea de la izquierda es movilizarse en la línea de una alta formación política y por ese camino es que debemos trabajar.

A corto plazo no hay salida, a corto plazo es que Cuba logre cómo establecer buenas relaciones con Estados Unidos y administrar bien la suspensión del bloqueo sin tornarse vulnerable a la seducción capitalista.

Eso es lo que me preocupa cuando veo a jóvenes irse del país para aprovechar la ley de ajuste porque es señal de que la gente está corriendo contra el tiempo para tornarse ciudadano de Estados Unidos porque en el momento en que termine el bloqueo esa ley va abajo. Pero Cuba tiene que preguntarse por qué jóvenes formados en la revolución quieren ser ciudadanos de Estados Unidos.

Esa visión suya de un asunto al que el gobierno cubano presta la máxima atención sirve de entrada para abordar uno de sus temas preferidos: el quiebre de los sueños.

El peligro que hay aquí, dice, es que la revolución la ven esos jóvenes como un hecho del pasado y no un desafío del futuro, y cuando la gente la ve como un hecho del pasado ya mira las cosas no por sus valores, por su horizonte revolucionario, sino por el consumismo también: quiero tener esto, lo otro, todas las cosas, y entonces aquí no pueden ahora, estiman que demora mucho y ven solo a aquellos pocos a quienes las cosas les han ido bien afuera.

El socialismo, asegura, ha cometido el error de socializar los bienes materiales, y no socializó suficientemente los bienes espirituales, porque un pequeño grupo podía tener sueños de cosas distintas que se podían hacer, y los demás los han tenido que aceptar.

El capitalismo lo hizo al revés, socializó los sueños para privatizar los bienes materiales. Miras la telenovela de O Globo, socializó los sueños, una familia está en la favela pero con el sueño de que un día será como esa heroína de la novela, yo también voy a llegar al mundo de los ricos, y eso es el opio de los pueblos.
Es algo que el capitalismo descubrió para garantizar los bienes, no para compartirlos ni sacarlos de los sueños. Todos deben soñar y que cada uno alimente esa esperanza de que un día podrá ser también rico, un Pelé, una Lady Gaga, un Michael Jackson es su propuesta.

Y ahí llega el sufrimiento de los jóvenes que ponen en su vida cuatro cosas: dinero, fama, poder y belleza, y cuando no alcanzan ninguno de esos parámetros van siempre a los ansiolíticos, las drogas, viene la frustración de los falsos valores, la cual viene siempre desde donde hemos puesto nuestra expectativa.

​http://prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=4557421&Itemid=1

Avance histórico

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Source: avance histórico

Notable: El presidente @mauriciomacri en 10 días, destrabó negociación con Fondos Buitres que llevaba 10 años.”Les dí lo que pedían”, dijo.
— Artemio López (@Lupo55) febrero 7, 2016

Una oferta que seduce a Estados Unidos

Jack Lew se hizo eco de la “fuerte esperanza” de Pollack en que “todos los acreedores serán capaces de resolver sus diferencias y llegar a un acuerdo de principios con Argentina”.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, elogió ayer los “esfuerzos de buena fe” del gobierno argentino para tratar de cerrar un acuerdo con los fondos buitres que le reclaman al país una deuda en mora desde 2001 ante la Justicia de Nueva York. Lew reveló que habló por teléfono con el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, sobre la oferta de pago propuesta por el Gobierno del presidente Mauricio Macri a esos fondos especulativos, de acuerdo con un comunicado divulgado por el Tesoro de Estados Unidos. La oferta implica realizar un pago en efectivo de unos 7000 millones de dólares, lo que le garantizaría a los demandantes una rentabilidad superior a 1000 por ciento. La generosidad argentina fue bien recibida el viernes por el mediador Daniel Pollack, designado por el juez Thomas Griesa. Sin embargo, hasta el momento sólo dos de los grandes fondos dieron el visto bueno y aún resta saber que harán dos peces gordos como Elliott, de Paul Singer, y Aurelius. La esperanza oficial es que el juez Thomas Griesa la considere una oferta justa y levante el bloqueo a los pagos de deuda argentina.

De acuerdo con el Tesoro, Lew “tomó nota” de la declaración de Pollack acerca de que la oferta del Gobierno de Macri es “un”. Asimismo, Lew también se hizo eco de la “fuerte esperanza” de Pollack en que “todos los acreedores serán capaces de resolver sus diferencias y llegar a un acuerdo de principios con Argentina”, según el comunicado.

Tras una semana de negociaciones en la oficina de Pollack, Argentina presentó el viernes una primera propuesta formal que incluye dos opciones de pago para sus acreedores, A los fondos denominados me too y el resto de los tenedores de bonos en default, que si bien cuentan con sentencias no fueron beneficiados por las medidas cautelares pari passu, el gobierno les ofrece pagarles 1,5 dólar por cada dólar de valor nominal de sus bonos. La ganancia real es todavía más abultada si se contempla que no le prestaron dinero a la Argentina sino que compraron esos bonos a precio de remate, muchas veces después del default. Mientras que para el grupo de litigantes que motorizó la demanda original, la propuesta es todavía más generosa. Por los títulos públicos en litigio que obtuvieron sentencias monetarias previas al 1º de febrero, el gobierno ofrece reconocerles el 70 por ciento del monto en juego. El descuento del 30 por ciento implica que en lugar de multiplicar por 3,7 veces el valor nominal de sus acreencias como pretendían originalmente, el beneficio se limite a 2,6 veces.

EL STRIPTEASE DEL LIBERALISMO

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Source: EL STRIPTEASE DEL LIBERALISMO

por Emir Sader
           

El liberalismo promete el mejor de los mundos posibles: libertad, democracia, progreso, todo junto.  Estado, pero no tanto.  Mercado, que viabiliza la libertad de cada uno y la felicidad de todos.  Cada uno busca lo suyo, pero el resultado es que todo queda mejor para todos.
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Después del fin del socialismo soviético, tantos han buscado abrigo en el liberalismo, social demócrata para algunos, derechamente neoliberal para otros.  No tener más que defender el Estado, ni los derechos.  Basta promover la “sociedad civil”, contra el Estado, contra los partidos, contra la política, más allá de la superada división derecha/izquierda.

Pero llega un momento en que el liberalismo accede al gobierno, sea mediante golpes, sea por elecciones.  Llega su hora de la verdad, de mostrar en la práctica como combina, de manera tan fantástica, tantas cosas buenas.  Ahí comienza el striptease del liberalismo.

Porque fue en nombre del liberalismo que se han cometido y se siguen cometiendo las peores barbaridades, en la economía, con las acciones políticas correspondientes.  Porque el mercado no se revela ser tan mágico, porque la libertad pregonada no es de las personas, sino del capital, porque lo que viene no es el poder de los individuos, sino del dinero.

Los golpes militares en América Latina se han hecho en nombre de los valores del liberalismo: defender la democracia en contra de los riesgos del totalitarismo, defender el individuo en contra del Estado, proteger al mercado, a las empresas, a los empresarios, la libertad de prensa respecto al autoritarismo de los gobiernos.  Más reciente, el liberalismo sería la tabla de salvación contra el bolivarianismo, el chavismo, el lulismo, el kirchnerismo, el evismo, el correismo y otras variantes que amenazarían nuestros países.

Pero cuando empiezan a gobernar, los discursos liberales cambian de tono, las promesas tranquilizadoras dan lugar a los llamados al sacrificio, a los planteamientos de que solo pueden quedar con empleos los más capacitados, que hay que pasar por un período de sufrimientos para purgar las herencias populistas recibidas hasta llegar al paraíso prometido por el liberalismo.  Vienen: desempleo, recortes de salarios, poder transferido del Estado a las grandes corporaciones privadas.  Y, como corolario inevitable, represión, para contener a los que se movilizan para defender sus intereses corporativos a expensas de los gastos del Estado.

En América Latina en particular, el liberalismo ha resultado en fracasos sucesivos.  En el período más reciente, orientó a los gobiernos neoliberales, ninguno de ellos resultó, ni en lo económico, ni en lo político.  México y Perú son países que han dado continuidad a modelos neoliberales y son los países donde la situación social de la población ha mejorado menos o incluso ha empeorado entre las sociedades latinoamericanas.

Los candidatos liberales proponen combinar duros ajustes fiscales con políticas sociales, porque en las campañas electorales es fácil decirlo.  Pero cuando ganan, tienen que enfrentarse con los dilemas concretos de la realidad y ahí tienen que demostrar si eso es compatible.

El gobierno de Mauricio Macri en Argentina tiene la responsabilidad de intentar probar lo que los liberales pregonan en sus campañas electorales.  Pareciera ser que efectivamente Macri y sus ministros creen en lo que planteaban en la campana electoral y ponen en práctica un duro ajuste fiscal, conforme los preceptos que siempre han pregonado.

Se ve que en la Argentina de hoy, no es la libertad de la gente, sin las trabas del kirchnerismo, lo que se impone, sino la libertad de los capitales, de los grandes empresarios, de las grandes corporaciones, hasta de los fondos buitres.  Sin el contrapeso del Estado, no son los individuos los que ganan poder y libertad, sino los grandes pulpos económicos y sus representantes, en los medios y en los economistas, que hablan por el capital.

Las promesas del liberalismo quedaron en la campaña.  A los que sobrevivan, se les ofrece un largo camino de espinas para llegar al jardín de rosas del liberalismo.  Todo el sufrimiento es imputado a los largos 12 años de engaño, en que los argentinos tenían la ilusión de que comían mejor, de que vivían mejor, de que la sociedad era menos injusta, de que tenían posición externa soberana, de que eran hermanos de los latinoamericanos, de que los retratos en la Casa Rosada eran de sus líderes, de que Argentina había superado la peor crisis de su historia.

Definitivamente no se puede hacer la historia del liberalismo, porque desnudaría en lo que han resultado sus promesas.  Europa tuvo el momento más generoso de su historia con los Estados de bienestar social.  Europa fue menos desigual, cuando fue menos liberal.  Hoy se vuelve brutalmente injusta de nuevo, bajo las ilusiones liberales.

Eso es lo que el liberalismo promete para Venezuela, que es lo que les gustaría hacer de Brasil, de Ecuador, de Bolivia, de Uruguay.  La historia del liberalismo es la historia de los peores fracasos en que se trasforman sus promesas de libertad y democracia, que desembocan en injusticias, exclusiones sociales, represión.

– Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

http://www.alainet.org/es/articulo/175226